martes, 22 de febrero de 2011

La mística profana del caballero

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…un no sé qué que quedan balbuciendo.
S. Juan de la Cruz




Lo dejé por todas partes;
y tú, pasando de largo,
sin intención de enterarte.

¿Y para qué, digo yo,
tendrá que empeñarse el hombre
en dejarse el corazón?

Zarcillos de la palabra,
sin ánimo de enredarse
a los muros de tu casa.

Soledades trepadoras…
Y una ventana cerrada
y una hiedra religiosa.

De más allá, todo el cielo;
de más acá, repartido,
un no sé qué por los suelos.

Mal sabedor de la tierra,
se me cayó sin querer
y se volvió enredadera.

Lo dejé por todas partes…
Pero ya me da lo mismo
que sigas sin enterarte.

Que para qué, digo yo,
tendrá que empeñarse un hombre
en dejarse el corazón.


El caballero inactual


21 febrero 2011
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4 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Porque si no nos dejamos el corazón, todo es un páramo. Un paramo seguro y frío.

Con él en las palabras o en la mano, todo recobra su no sé qué verdadero. Y siempre hay alguien que lo ve y lo siente.
Un beso.

Antonio Azuaga dijo...

Gracias, Olga, y perdón por la descortesía de esta tardanza. Hoy he tenido una jornada laboral de diez horas y pico por razones que no hacen al caso y no he podido pasar por aquí.
Desde luego, la pregunta del caballero es irónica –supongo– porque, se vea o no se vea, se sienta o no, lo más noble que puede dejarse en la vida un ser humano es el corazón.
Gracias otra vez por tu visita, y un beso

veridiana dijo...

Algunas veces el corazón está ausente, o en manos equivocadas...

Y yo, estas semanas inmersa en esa Feria de Arte que en Madrid se expone,permaneciendo en un segundo plano,contemplando y admirando esos sentimientos más íntimos que sacan los artistas al exterior,tratando de exorcizar sus fantasmas.

Un beso de corazón

Antonio Azuaga dijo...

Por esa Feria te suponía, Veridiana, aunque dudo mucho que Circe pueda quedar en segundo plano en ningún rincón del mundo.
Gracias por tu visita al “ausente” corazón del caballero.
Un beso de su parte.