lunes, 4 de julio de 2011

La vejez del caballero

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Es el último soneto que he encontrado del Caballero Inactual. Estaba en una carpeta entre un montón de facturas. Lo recojo hoy porque hace mucho que no sé de él. ¡A ver si se decide a dar señales de vida!
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La mañana, otra vez, desdibujada;
malconcebida, extraña, displicente…
Mi mirada, sin ti tan indigente,
tan vana en su rincón, rota en la nada…

Me tengo que inventar otra mirada,
fabular otro sol para otro oriente.
Morir de ti ya ha sido suficiente;
mi vida de después será inventada.

Mi poca vida, claro. A estas alturas,
vivir sólo es gastar una pobreza,
una precariedad de amor y olvido;

pasear la soledad y andar a oscuras…
Y tropezar de nuevo en la extrañeza
de un día que aun sin ti ha amanecido.

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10 comentarios:

Inma dijo...

Hermoso homenaje de despedida.
¡Al menos la ausencia sirve para generar palabras tan bellas.....!
Ni te imaginas la sensación de encontrarte de nuevo...Eres un bálsamo para muchos, a veces lo mejor del día...

Antonio Azuaga dijo...

Vaya, Inma, se lo diré al caballero. Si lo veo, claro está, que últimamente no sé por dónde anda.

Lo del “bálsamo” tiene su gracia, porque tú bien sabes que lo que yo soy “para muchos” es un cardo… Pero, bueno, gracias por suavizar mi imagen.

Un beso.

veridiana dijo...

Ta vez a ese Caballero,después de pasar por Infierno y Purgatorio,le espere Beatrice en el Paraíso...

¡Qué bellos los grabados de Gustave Doré!

Un beso fantasioso.

Anónimo dijo...

Espero, Inma , que no sea una despedida, todavía no. Tienes razón en que es un bálsamo no se si para muchos, pero sí para algunos.
Hermoso soneto , Antonio, pero creo recordar que el caballero está entre las facturas.
A lo mejor lo encuentras en
http://quijote.bne.es/libro.html

Olga Bernad dijo...

¿Qué despedidas dicen? No se puede despedir el caballero porque no tiene lugar exacto del que hacerlo y porque algunas, aunque no seamos Beatriz, somos muy tercas y, en ausencia, no olvidaremos su gentil presencia. Puede quejarse y lamentarse lo que quiera, está bien, pero nada más.
En fin, se va una un rato de la red y todo son sustos. Ya bastante solos estamos en el fondo del fondo sin final como para que se jubilen los amigos invisibles. Por Dios.
Besos a pares esta vez.

Antonio Azuaga dijo...

A lo mejor es por eso, Veridiana. No sé, quizá esté de vacaciones con “el divino” Dante… No es mal lugar la Comedia para pasar un verano; tampoco Durero, naturalmente.

Gracias por la visita, y un beso.

Antonio Azuaga dijo...

Muchas gracias, “Anónima” (por el tono, creo no confundirme): ese vínculo final que me sugieres lleva a un encanto –o a un “encantamiento”, que para el caso es lo mismo–. Unamuno –otro gran olvidado en nuestros días– termina su Vida de don Quijote y Sancho con estas palabras: …Y si la vida es sueño, déjame soñarla incansable.
No, el caballero no está entre las facturas. No sé si vivirá entre ellas, pero estoy seguro de que no está entre ellas… Por eso es “inactual.”

Un saludo (no me atrevo a decir “un beso” por si marro en el "tono").

Anónimo dijo...

Es verdad, el " caballero" puede "desaparecer" un rato. Quejarse, lamentarse.... como dice Olga, pero...eso es todo lo que le vamos a consentir por muy cansado que se encuentre.

Puedes mandarme todos los besos que quieras.
Uno grande para tí.Anónima

Antonio Azuaga dijo...

Tienes razón incontestable, Olga: el caballero no puede despedirse porque no dispone de espacio donde hacerlo ni tiempo para afirmarlo. De hecho, creo que en su “sonetillo” no lo hacía. No dice él, en mi opinión, adiós a nada: es lo demás lo que de él se despide. Creo que Inma se refería a esto; lo demás es un entramado de malentendidos. Entiendo yo que, desde sus muchos y disidentes años, es la realidad la que de él prescinde. Lo que es normal. Lo tuyo, sin embargo, es de un admirable y heroico cariño.

Gracias en su nombre, y besos en el mío.

Antonio Azuaga dijo...

A sus pies, doña Anónima; encantado con la autorización. Otro beso pues