lunes, 1 de agosto de 2011

Coplas de ausencia del caballero

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No está. Sigue sin estar. Aunque en agosto lo normal es que nadie esté donde es costumbre, lo suyo me extraña. O me alarma. Es mayor; ya es mayor, un comparativo gramatical sin clara referencia que vuelve “normal” cualquier desaguisado. Si le sucede algo a alguien y de él se dice que “era mayor”, lo ocurrido es tristemente evidente… ¿Y si se me ha muerto? ¿Y si el “suceso” es su “natural” ausencia…? No lo quiero pensar porque no sé qué haría yo sin un amigo experto en menospreciar el tiempo.

Éstas son coplas de alguno de sus naufragios:

Aquella noche no tuvo
misericordia. Ya ves,
me dijiste adiós y el tiempo
se me quedó sin después.

Y el reloj sin manecillas.
Y la ciudad sin sus calles.
Y los días sin mañanas.
Y la multitud sin nadie…

Aquella noche embozada
tras la noche de tus ojos
que me dejó entre los labios
eclipses y verbos rotos.

Aquella noche que puso
la esperanza del revés
me dijiste adiós… Y todo
se me quedó sin después.



31 julio 2011
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero.....qué va a estar muerto, ¡Por Dios! que sustos das ,Antonio.El viaja en el "tiempo"y.... ya se sabe como viaja ....
Por si te consuela, la otra noche me pareció verlo pasar,un poco maltrecho,un poco cansado,un poco vencido,ya sabes..., como siempre ,pero en sus ojos, todavía ,en sus ojos, no estaba cuerdo.

Un besiño

Doña Anónima

Antonio Azuaga dijo...

No tenía intención de asustar a nadie, Doña Anónima, sino de “picarle” a él. De lo otro no hay cuidado: por él tengo prometido que cuando se muera seré el primero en saberlo. Si no fuera así, él lo consideraría una deslealtad; y a mi me parecería una falta de educación imperdonable.

Gracias por su gentil preocupación.

Siempre a sus pies.