lunes, 23 de abril de 2012

Dialéctica





La tesis es el entusiasmo, la afirmación gozosa del proyecto, de la luz. La antítesis, el desencanto –su remordimiento estético– cuando los soles de ayer, o de antes, o de hace un momento, descubren que no sirven para todas las oscuridades; tal vez, para ninguna oscuridad. Y la síntesis… Bueno, la síntesis es una chapuza, un combinado de negaciones, una macedonia de contraluces.

Por eso la afirmación, que es nacer, halla su negación en el paulatino desnacerse de la vida. Luego está la negación de la negación, la superación final de aquélla en su plenitud de esencia, en su ser acabado, irreversible, ya completo… Y entonces sólo somos el asunto de una barcaza que cruza una laguna oscura.

La tesis es nacer. La antítesis, el obligado desvanecerse que es vivir… La síntesis, una barca que aguarda en un desolador embarcadero.