sábado, 14 de julio de 2012

A/A Caballero inactual




Me gustaría volver a hablar contigo. Aunque, más que una apetencia, es una necesidad; ya sabes, cuando el mundo elige ‘colores’ raros, echo muchísimo de menos tus pinceles sin hoy. Es un mecanismo de defensa, una comezón por redescubrir claridades al margen del tiempo. Tú eres un especialista en los matices acrónicos de la esperanza, ésos que a veces pintan paisajes que no hallarán jamás escena en nuestros ojos; paisajes que, sin embargo, inventan la ilusión suficiente para empujar hacia delante la vida que nos queda. Después de todo, vivir es dibujar un futuro que jamás ocurre, un después en el que pasan otras cosas que no tienen que ver con las que esperábamos. Pero no importa: si el alma se ejercita en presumir la maravilla, el hombre se fortalece para afrontar su imposibilidad; siempre será capaz de reconstruir aquélla.

Por eso me gustaría hablar contigo, para escuchar noticias ajenas a los hechos, crónicas de alguna hazaña sin aquí y sin ahora. Porque ahora y aquí no hay más que lodo y desencanto; indignación y rabia; sofismas e injusticia. Ahora y aquí, querido amigo, no queda nada más que la escena en blanco y negro de un vertedero donde se pudren los ‘tetrabriks’ vacíos de las viejas ideologías mientras los miserables escarban en los desechos de un banquete antiguo.

Por eso me gustaría hablar contigo, porque las palabras de los hombres ya no saben inventar la Historia para que el tiempo sea digno de ocurrirle.