lunes, 8 de abril de 2013

Decir adiós a Alejandría





Como dispuesto desde hace mucho tiempo, como un valiente,

di adiós a Alejandría que se aleja.

Y sobre todo no te engañes, no digas

que fue un sueño, que se engañó tu oído;

no aceptes tan vanas esperanzas.



K. Kavafis, El dios abandona a Antonio



No es fácil decir adiós a Alejandría. Hay que entrenarse, prepararse intensamente. Mientras la vida se parece a la vida y sólo cree en sí misma, no hay que gastar toda la energía en vivir simplemente: hay que reservar frecuentes intervalos para pensar que uno quiere vivir lo que está viviendo. Porque después, después del verdadero después, llega la debilidad, el engaño pusilánime de que nunca fue real lo que en realidad fuimos, lo que quisimos ser; de que todo fue un sueño y nosotros una mentira. Ésta es la gimnasia del cobarde, la miserable práctica del que no se atreve a sí mismo.

La vida del hombre es creación y debe ser convicción, entrega convencida al acto de crearse. Lo contrario, convencerse primero y deber hacerse después, es una fantasía escolar que esclerotiza la voluntad y la responsabilidad minimiza.

Se necesita valor para decir adiós a Alejandría. Tanto da que hablemos de un hombre o de un pueblo, de una persona o de una civilización: nadie ni nada puede renunciar a lo que eligió ser.


12 comentarios:

Doña A. dijo...

"acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción...
Y dile adiós a la Alejandría que pierdes."

No,no es fácil de decirle adiós a Alejandría pero... Esperemos hacerlo con dignidad, valentía y responsabilidad.

Y si Antonio, pensando que hemos sido lo que queríamos ser.

Un beso como siempre

Antonio Azuaga dijo...

No basta ‘pensar’, es precisa la convicción. También de los ‘pueblos’; insisto: ‘los pueblos’. Y la convicción exige la asunción: y la asunción, la responsabilidad. Saque cada cual la lectura que quiera de esto, pero el ‘valiente’ decir adiós a Alejandría de que hablo no es asunto exclusivo de las melancolías individuales.

Gracias por tus palabras, Doña A, y un beso... Como siempre

veridiana dijo...

Me fascina Egipto:Esos misterios,esas sombras, que no se si alguna vez se despejarán,esos solitarios y ominosos parajes...
Nefertiti,los antiguos dioses,todo lo referente al imperio Nuevo...

Hay que regresar a Alejandría.

Un beso egiptómono.

Antonio Azuaga dijo...

A 'esta' Alejandría, mi temida Circe, es difícil "regresar"... En realidad, es imposible.

Gracias por tu visita y un beso.

veridiana dijo...

Uy,qué triste estás!!
No maximizas lo malo y minimizas lo bueno??

Te invito a "compartir" un café que estimula.

Antonio Azuaga dijo...

No, Veridiana, no estoy “triste”; sólo un poco ‘harto’… ¡de muchas cosas!

Yo te invito a "compartir" un bourbon, que estimula más.

Olga Bernad dijo...

Yo me uno al bourbon en versión whisky.
Un beso.

veridiana dijo...

Hummm,me apetece,también puede ser un Armañac...y una buena conversación.

Doña A. dijo...

Para mi por favor, un café muy caliente, muy cargado y con azúcar.
También una buena conversación.
Un beso.

Antonio Azuaga dijo...

Veamos: tengo Jack Daniel’s de whisky (creo recordar que es de tu gusto, Olga), Courvoisier de coñac (no es Armañac, Veridiana, espero que no te importe) y, por supuesto, café (todo lo cargado que quieras, Doña A). ¿Sería suficiente para una tertulia?...

Gracias siempre por vuestra compañía.

veridiana dijo...

¡¡Perfecto!!y seguro que sería una tertulia interesante...y me encantaría decirte:"Voy para allá".

Feliz tarde.

Antonio Azuaga dijo...

Bueno, siempre podremos brindar virtualmente.

Feliz 'mañana' (...es que he entrado aquí un poco 'tarde')