viernes, 14 de junio de 2013

El vano atardecer





Al atardecer, ese alto eucalipto que hay frente a mi ventana sigue empeñado en ser su sombra, en imitarse y creerse espectáculo de un enajenado artificio. El sol último le arranca el alma oscura y enciende un rojo aplauso alrededor de su imposible entusiasmo. Puro teatro de luces y penumbras éste de los atardeceres, como si todos los cuerpos, que están a punto de diluirse en la noche, desearan darse un homenaje de formas irreales. Formas que sólo son memorias abatidas sobre la tierra, fotogramas del inminente olvido de las cosas que se deja el día. Largas sombras de los caminantes sobre los caminos, de las farolas sobre las aceras, de los árboles sobre los jardines... Al atardecer, la realidad se arrastra por la oscuridad de sí misma para interpretarse consistencia no posible.

Quizá también la vida, esta ofuscada vida de la conciencia quiero decir, no es más que la hermenéutica trágica de un vano atardecer.


Junio 2013
 


6 comentarios:

Doña A. dijo...

Las sombras...ese algo que parece no decir nada y dice tanto. Es como esa parte de ti escondida que no quiere darse a conocer, que sólo es tuya.. Donde reside la verdad de las cosas y de uno mismo.
De niña me gustaba jugar con mi sombra, luego ella se desvanecía en una sombra mayor donde estábamos todos y donde todos éramos 'uno'.
El niño que fuimos está oculto en ella, deberíamos escucharlo alguna vez,ese niño entiende de instantes mágicos.
El atardecer, Antonio está lleno de esos instantes.
Un beso

Antonio Azuaga dijo...

En realidad, querida Doña A, las sombras son la caligrafía de la luz sobre la tierra, un amasijo de palabras –¡nosotros!– que acaba borrando la noche.

Gracias por tu comentario, y un beso.

veridiana dijo...

Me gusta este tema que expones.
Para mí,las sombras son muy importantes,hay quien opina que que la pintura nació a partir de las sombras,y fotógrafos atraídos por esa magia,que aporta creatividad.

Feliz fin de semana a la sombra de ese eucalipto,que me encantan.

Antonio Azuaga dijo...

Muchas gracias, Veridiana. Y sí, estoy de acuerdo con esa opinión; de hecho, las “manos” de Puente Viesgo son sombra de las de sus lejanísimos pintores y figuran entre las pinturas más antiguas del hombre. Y es que la simbología de las sombras es enormemente rica.

Un beso a la sombra de cualquier árbol porque este fin de semana está siendo caluroso en exceso.

veridiana dijo...

Cierto,pero ayer se respiraba.
En mi visita a Madrid,visité el Reina Sofía.Magnífica exposición de Dalí.

Feliz día.

Antonio Azuaga dijo...

Hoy se ha respirado aún más. Fresco, bastante fresco. El tiempo está loco; como nosotros.

Dalí es grande; y la pintura metafísica, antesala del surrealismo. Una curiosa consecuencia de De Chirico.

Besos.