martes, 3 de marzo de 2015

De utopías



                          ...si existe ese país que ofende al hombre,
                                  asolaré en justicia sus dominios.
                                 J.M. Mesanza, Contra Utopía II



¿Cuánto dolor un sueño necesita
para volverse hastío, desencanto;
escombro, polvareda, sombra...; cuánto
amanecer en lágrima maldita?

¿Qué horizontes, qué tierras deshabita
un verbo pordiosero, sin encanto,
que va de nada en nada...; qué entretanto
de tiempo espurio, de señal proscrita?

Cerrad los libros viejos: todo es nada,
burbuja antojadiza, voz sin dueño,
quehacer de un dios sin Dios y sin empresa...

Y una pregunta aún, desesperada:
¿Cuánta tristeza necesita un sueño
para dejar de ser una promesa?



3 marzo 2015


7 comentarios:

Susi Eguia dijo...

"¿Cuanta tristeza necesita un sueño para dejar de ser una promesa?"

En los sueños no hay tristezas, no las necesitan y por tanto nunca dejaran de ser una promesa.
Si así fuera dejarían de serlo, querido Antonio. Es como aquel que decía.

"Si le hubiera cortado las alas
Hubiera sido mío
Y no se habría escapado

Pero...así habría
dejado de ser pájaro

Y yo...lo que quería
era un pájaro."

A lo peor, lo que ocurre es que los sueños se han ido, que el hombre ha dejado de soñar.
Un beso, Antonio y, ... a seguir soñando en que podemos alcanzar un mundo mejor.

Antonio Azuaga dijo...

Claro que no, Susi, "en los sueños no hay tristeza"; la tristeza la ponen los días de su irreal realización, las horas de su falaz posibilidad, los dolores y lágrimas malditas con que abonan sus consecuencias. Los sueños, estos sueños de que hablo, no van, no han ido nunca, a ninguna parte. Venden prestidigitación, adquieren inmolaciones y, al cabo, ofrecen un patético espectáculo que su mágica chistera convierte en nueva y falsa maravilla.

No, Susi, yo no quiero estos sueños para nada. Tengo otros mejores y más grandes que saben su lugar y no me engañan. Parafraseando las palabras de Laboa que citas, a mis pájaros no es posible cortarles las alas: siempre vuelan muy alto, "tan alto, tan alto" que, a veces, casi dan "a la caza alcance".

Muchas gracias por tu comentario y un beso.

Capitán dijo...

Cuánto dolor un sueño necesita para aceptar el despertar...

Sí señor, tanto tiempo sin venir hace que olvide lo mucho y bueno que hay por estos lares

Un saludo

Antonio Azuaga dijo...

Muchas gracias, Capitán, siempre bienvenido "por estos lares".

Con estos sueños nos pasa lo mismo que dice el viejo tango:

"...fiera venganza la del tiempo
que te hace ver de cerca lo que uno amó..."

Por eso es mejor estar siempre de imaginaria.

Un abrazo.

veridiana dijo...

MUCHAS FELICIDADES!!!. Andamos de cumpleaños...(creo que fue ayer).
Espero lo disfrutaras,Antonio.

Muchos besos.
Veridiana.

Antonio Azuaga dijo...

"Andamos", sí, mi temida Circe. No sé exactamente "de" qué, o hacia qué, pero andamos, que en este caso quiere decir "cumplimos". Un verbo del deber éste de "cumplir-años" al que nunca somos desleales. ¡Qué maravilloso sería el mundo si cumpliéramos con el mismo rigor todos los demás deberes nuestros!

Gracias por tu puntual recuerdo y felicidades también, compañera en los días de Marte.

Un beso.

veridiana dijo...

Gracias Antonio!!. Dos besos y una flor!