martes, 14 de junio de 2016

La palinodia


En realidad, este soneto tiene sentido leído , si alguien hay que quiera hacerlo, a continuación del publicado ayer. Una retractación de la desesperanza sólo puede entenderse después de su experiencia.


Quiero las horas nuevas, que han perdido
su norte en los relojes de los hombres,
las horas del amor, no de su olvido,
los nombres nuevos de sus viejos nombres.

Quiero creer que el sol sigue en sus trece
de encender horizontes a  la vida,
que el tiempo no es del tiempo, que obedece
la esperanza en los días encendida.

Quiero la eternidad a que se atreve
la voluntad de ser una grandeza,
no  su cobarde pequeñez  aleve,
no la claudicación, no la tristeza.

Quiero la luz, el pájaro insumiso,
la rota libertad del paraíso!



14 de junio de 2016


lunes, 13 de junio de 2016

La obstinada costumbre del tiempo



No quiero ya las horas diferentes,
los crédulos relojes, sus promesas
de rotos paraísos. Odio esas
malditas dilaciones de las gentes

que cultivan palabras; las valientes
cobardías de inventar sorpresas
en hogueras extintas; las pavesas
de sus podridos verbos decadentes.

El tiempo es la costumbre del retorno,
la tristeza del hombre que no alcanza
más allá del poco ser que da al abismo.

No quiero ya las horas de su adorno;
no el disfraz con que miente su venganza:
el tiempo sólo se hace de sí mismo.



13 de junio de 2016