No quiero escribir (de hecho no voy a hacerlo). Pero aún sigo vivo, aún sigo velando el sueño de amables y viejas palabras en la imaginaria de mis noches. Decía esto en la única entrada que escribí en octubre de 2024. Mi viejo blog daba señales de inminente naufragio. Sin embargo, aún se alargaría su agonía algunos meses más, hasta abril de 2025. Eran casi veinte años compartiendo pensamientos, sentimientos, emociones desde este rincón que “fue consuelo de mis trabajos y refugio de mis noches”, como digo en una nota aclaratoria del libro. Porque sí, algunos de aquellos textos —poemas, salvo una excepción—, forman parte ahora de una antología que, como última memoria, he decidido publicar. El poemario recoge una selección de aquel recorrido: palabras nacidas de los reuerdos, la soledad, las contradicciones y del pretencioso intento de comprender un poco mejor lo que somos. Me alegra poder reunir estos poemas en un libro y compartirlo también con quienes quizá los leyeron por primera v...