No quiero escribir (de hecho no voy a hacerlo). Pero aún sigo vivo, aún sigo velando el sueño de amables y viejas palabras en la imaginaria de mis noches. Decía esto en la única entrada que escribí en octubre de 2024. Mi viejo blog daba señales de inminente naufragio. Sin embargo, aún se alargaría su agonía algunos meses más, hasta abril de 2025. Eran casi veinte años compartiendo pensamientos, sentimientos, emociones desde este rincón que “fue consuelo de mis trabajos y refugio de mis noches”, como digo en una nota aclaratoria del libro. Porque sí, algunos de aquellos textos —poemas, salvo una excepción—, forman parte ahora de una antología que, como última memoria, he decidido publicar. El poemario recoge una selección de aquel recorrido: palabras nacidas de los reuerdos, la soledad, las contradicciones y del pretencioso intento de comprender un poco mejor lo que somos. Me alegra poder reunir estos poemas en un libro y compartirlo también con quienes quizá los leyeron por primera v...
Por más que al mar echemos la red de la memoria, lo que al cabo permanece no es la faz de la verdad escurridiza entre sus aguas; sólo queda la trama, la enredada ficción de nuestra injuria. La verdad apenas es el impotente discurso de nuestra tristeza. El hermeneuta (*) He soñado un reloj en el que todo lo posible es suceso y he sufrido la hora más terrible de la Historia. He soñado y he visto cada fulcro de toda certidumbre amenazado por el yugo implacable que encadena la verdad tras la paz de la apariencia. . He soñado ─pero no ha sido un sueño─ que podía leer en las entrañas de la alada pupila del que miente; y no puedo volver a ser el mismo. . La Historia es enemiga, y espantosa la red que filtra el mar de su memoria: sólo los nudos de la urdimbre quedan, la infamia fluye, lenta, hacia el olvido. 19 abril 2025 (*) Azuaga, Antonio. La asamblea de las sombras EXLIBRIS EDICIONES S.L. Mad...