jueves, 2 de julio de 2015

La última palabra



La última palabra,
la hazaña sin después que ocupará mis labios.
El último acercarse
del alma a su intención de rara eternidad.
El último refugio
para acoger la vida que aún resista,
cercada y solitaria como nunca lo estuvo...

¡La vanidad de un signo que se creyó pensamiento!

Y aleccionar al día con su noche inminente:
su larga oscuridad sin alborada,
sus ojos sin estrellas ni misterio,
sus besos sin noticia de la carne...

Cuanto he sido, de pronto, entre mis labios
mendigando una argolla donde colgar su tiempo.

Y la ciudad, detrás de las ventanas...
Y el ruido de las cosas con sus nombres...
Y el trajín de la vida por las calles...

De pronto, cuanto he sido
no tendrá más hogar que una palabra.



Julio 2015

7 comentarios:

Susi Eguia dijo...

Precioso poema.
"¡ la vanidad de un signo que se creyó pensamiento! " Una vanidad merecida por otro lado, pues, sin ellas el hombre no se hubiera convertido en alguien capaz de modificar su mundo.
La primera palabra que decimos encierra amor y ternura; ¿cuál será la última de cada uno? ¿Qué palabra, después de haber desarrollado todo un lenguaje, un conocimiento y un pensamiento será la que cada uno escoja?
Lo dicho. Precioso tu poema, como no era de extrañar.
Un beso.

Antonio Azuaga dijo...

Como siempre, Susi, muchas gracias por tu amable lectura.

Yo no sé si la palabra se merece la vanidad del pensamiento, lo que a veces sí creo saber es que la vanidad del hombre no se merece la palabra.

Gracias de nuevo y un beso

Susi Eguia dijo...

Puede ser.
Un beso

Capitán dijo...

Hacía tiempo que no pasaba por aquí, y bien que lo siento, es una delicia, como siempre

Un abrazo

Antonio Azuaga dijo...

Muchas gracias, Capitán. Hoy ha sido un día de especial tristeza para mí, el último, también el "último", de los muchos que Dios concedió a mi padre.
Un abrazo.

Susi Eguia dijo...

Que la última palabra sea siempre de amor y esperanza.
Un fuerte abrazo

Antonio Azuaga dijo...

Sin duda lo será.
Un abrazo con la misma fuerza.