sábado, 30 de agosto de 2008

Puerta de septiembre

.











Cada día tiene el día menos ganas de serlo;
cada día es más breve su entusiasmo;
cada día, su luz más apagada,
más vencida su altura,
menos firme.

Cada día es más noche y menos día,
más estrella ilegible,
menos sol recitado…

Cada día que pasa.

Cada día.


(30 de agosto de 2008)

12 comentarios:

  1. Hermosa puerta, Antonio, aunque dé a la tristeza.
    P.S.: Además, es un poema que se ha hecho él solito a sí mismo, un día antes de que tú lo escribieras.

    ResponderEliminar
  2. Los días están cansados de ser agosto, pero todos sabemos que tampoco quieren ser septiembre. Los días tendrían que ser siempre 29 de febrero, que es un día que espera con ganas poder serlo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Gracias, Julio. Lo escribí después de una "complicada" conversación con mi padre seguida de otra no menos "complicada" con "su hijo"... En fin, que tal vez por eso confundí la fecha y puse 31 donde debí poner 30. Lo corregiré.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. En febrero, amigo Diego, sea o no el excepcional 29, quien se va cansando de serlo es la noche.
    Encantado de tu reaparición.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Qué gusto da volver, cada día, a los buenos versos. Y si es después de tanto tiempo, tanto mejor.

    Me alegro de leerte.

    Un fuerte abrazo,

    Francisco

    ResponderEliminar
  6. Lo que de verdad da gusto, amigo Francisco, es comprobar que Sísifo arranca de nuevo desde la ruina… y que sigue, sin duda, dispuesto a la belleza (hay que entrar en tu blog hoy para entenderme).
    Gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Los días se acortan ya claramente, como los versos de tu poema, pero volverán a alargarse. Tal vez están cansados de tanto verano y tanto alumbrar. Me hace gracia que yo descubriese tu blog el 29 de febrero, que es un día raro y todavía corto, pero con toda la primavera por delante.
    Toque lo que toque, mejor versos que pulpas exprimidas.-)
    Un beso, Antonio. Muy bonito el poema.

    ResponderEliminar
  8. El descubrimiento más importante que tenías pendiente (creo) era el de ti misma. Y ahí están tus “caricias perplejas”. Por eso no soñaste con zumo de naranjas, sino con leones.
    Siempre gracias, Olga, por la visita de tu palabra.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  9. Volverá, sin embargo
    otra vez y mil más la primavera
    sus largos días y sus soles nuevos,
    y otra vez la esperanza
    y otra vez.

    ResponderEliminar
  10. Puede que le falten a la entrada, Juan Tocayo, versos como los tuyos para que el poema no acabe en tanto pesimismo. Pero eso para mí es más difícil.
    Gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Me alegro de tu vuelta, Antonio (aunque con dos entradas de retraso:-) Es un precioso poema para empezar septiembre. Todos entramos por esa puerta, queramos o no; es una puerta comunal. Pero septiembre nos traerá muchas cosas buenas, estoy seguro. Es mi mes preferido. Por fin el verano se va yendo con su bicicleta, y los días se acortan pero siguen teniendo 24 horas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Gracias, Juan Manuel, por tus palabras. Pese a lo que pueda parecer, es también uno de los meses más queridos por mí: le debo muchas memorias entrañables. Sin embargo, es quien es y está donde está, cargado de advertencias que, con los años, se hacen “cada día” más reales.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar