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Tantas veces es cierto que no es cierto,
que no es verdad; que tiembla y no sucede;
que el aire se estremece y luego cede…
Y es mentira… Y no es… Ese desierto,
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que se quiere jardín y está cubierto
de oscura confusión, un día puede,
porque sí, con decisión, adrede
desconcertar su mudo desconcierto.
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Y desatar un párrafo imposible,
la pleamar ingrávida y desnuda
de un verbo que se quiere trayectoria.
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Y surgir enredada, imprevisible,
sólo una voz, la voz, tu voz sin duda;
el beso de tu voz o tu memoria.
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(23 de octubre de 2008)
Precioso
ResponderEliminarGracias, Diego.
ResponderEliminarOtra enhorabuena.
ResponderEliminar¡Antonio! ¿Dónde estabas?
ResponderEliminarSí, me gusta. Me quedo con el segundo terceto (esa voz, voz, voz...) Yo me alegro de volver a oír la tuya.
Ya sé que eres un poco taumaturgo, pero publicar el poema el día 23 y haberlo escrito el 24 es sorprendente.-)
Un beso.
¡Vaya soneto! ¡Qué versos!:
ResponderEliminar"Y desatar un párrafo imposible / ...
se quiere trayectoria".
Un goce para los sentidos.
(Abrazos)
Muy buen juego de antítesis (¿qué es la vida, en fin?) rematadas por un intenso verso final. Gracias por ofrecérnoslo, Antonio.
ResponderEliminarMuchas gracias, "Juliembre"; sobre todo en estos momentos que discurren entre vacas gordas… de pereza literaria.
ResponderEliminarUn abrazo.
Agradezco enormemente, Antonio, la generosidad de tu comentario; lo cierto es que entre la pereza y los despistes, últimamente ando por horas bajas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Juan Antonio, el que tiene que agradecer sin duda soy yo: sois como una lejana y leal compañía que me enciende los faros de su costa cada vez que lanzo una bengala en la alta mar de estas “industrias”.
ResponderEliminarUn abrazo.
¿Que dónde estaba, Olga?... En algún planeta joviano… No sé, Ganímedes tal vez; de ahí los desajustes de mi calendario. Hay quien vive por encima de sus posibilidades; al parecer, yo lo hago por delante de mis días. Corrijo y acomodo mi reloj a los pulsos circadianos.
ResponderEliminarGracias por la advertencia, la visita y… tus palabras siempre.
Un beso.
Curiosamente, en asonante, los dos versos de cierre de los tercetos riman con "Goya" ¿Casualidad? ¿Reminiscencias rítmicas en el oído del poeta?
ResponderEliminarDetalles nimios a un lado: felicidades, es extraordinario.
Un abrazo
Sí que es casualidad, Francisco. Lo que no es casual es tu exquisita agudeza. Y es que un mal poeta necesita siempre un buen lector.
ResponderEliminarGracias y un abrazo.
Qué hermosísimo poema, Antonio.
ResponderEliminarGracias aquí y allí. Un saludo,
Hernán
Sin duda, a ti, amigo Hernán; sin duda a ti.
ResponderEliminarUn saludo.