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Animal de compañía

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Después de todo, le tomé cariño. No responde a una raza definida, es cierto. Tiene algo de golfo –en el buen sentido de la golfería, que es el de vagabundear sin norte ni encomienda–. Pero quiere ser amable y próximo; tan próximo, que a veces se me pone ñoño, casi gatuno. Da vueltas a mi mesa, se detiene, no quiere distraerme y, sin embargo, lo consigue. Se aleja, se aproxima. Luego parece que se cansa de mi vano empeño de ignorarlo... Y se tumba a mis pies y no hace nada; recoge la mirada debajo de los párpados y se queda dormido.

Pero no siempre es tan fácil: también me ha hecho destrozos, también ha mordisqueado algunas de los rincones que más quiero. Me duelen esos gestos de intratable rebeldía, ese afán de romper los equilibrios agónicos de mis precarios paisajes.

Hace tiempo, lo sacaba a la calle después de que la tarde dejará de serlo. Hasta que empezaron a agobiarlo sus estrechas avenidas. Cada vez salíamos con menos ganas, como si hiciera frío aunque fuera primavera. Y decidimos no hacerlo. Fue un acuerdo común, casi inconsciente: yo me sabía viejo; él, se sentía. Y abrimos la noche para inventar vigilancias, prescindibles, sin duda, pero nuestras al cabo.

Ya sabéis de qué hablo: una parte de uno sin raza de renombre, un compañero golfo, en el buen sentido de la golfería. Para algunos, una parte del alma a que se toma cariño. Después de todo, un blog… para otras tantas soledades.
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Comentarios

  1. O para empeñarse en soñar con zumos de naranja, a pesar de todos los leones.
    Buenas noches, caballero.

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  2. Cuando alguien publique una antología de blogs (me consta que hay algunas muy interesantes en preparación) debería incvluir esta antrada como ejemplo claro de metablog, de reflexión lúcida acerca de la propia escencia del blog. Me gustó la alegoría, amigo Antonio.

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  3. …Y todo con la inútil pretensión de sacarle algún jugo a “la pulpa seca del silencio”.
    Gracias, Olga, y un beso.

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  4. Me halagan una vez más tus cariñosas palabras, Juan Antonio.
    Un abrazo.

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  5. ¿Soy un asesino? Excelente entrada y de acuerdo con Juan Antonio.
    ****
    Me consta que llegan refuerzos clásicos por la SC. Cuidadlo como me cuidasteis a mí.

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  6. Espero no tener culpa del "sentimiento de culpa", que es algo muy personal. Sólo te diré que, hace tiempo, cuando mi leal Rama aún vivía, en cierta ocasión un perro con mala baba lo atacó a traición y le provocó una herida en un párpado (después se le infectó y lo pasó bastante mal). A Rama le bastó con gruñir para que el otro "saliera por patas" (era todo un "señor"). ¡Pero seguimos saliendo a las horas debidas sin mayores preocupaciones! Concluye tú.
    Veré qué es eso de la SC.
    Un abrazo y gracias.

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  7. Veo que durante un tiempo me he perdido mucho nuevo y bueno. Me encanta tener tarea por delante. Prometo ponerme al día.

    Un saludo,

    Hernán

    (o no)

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  8. Hace tiempo estoy convencido de que es “o no”. Pero dejemos esto. Lo cierto es que quienes nos estamos perdiendo la palabra interesante somos nosotros por culpa de tu silencio. Deja ya de callar, que el mucho hacerlo causa asfixia en el alma propia y otros trastornos respiratorios en la ajena.
    Un abrazo.

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