El mundo está tenso, enrarecido. Casi todo lo que uno oye o lee es desagradable; y si no lo es, parece contener un inquietante presagio. A los felices veinte del pasado siglo les sucedieron los amargos treinta y los trágicos cuarenta. Latía extraño el hombre, y cuando el hombre late de ese modo, algo podrido cocina la historia. Cientos, miles de veces ha ocurrido así. Para Sísifo –siempre Sísifo–, al final del esfuerzo sólo está la derrota. Su modesto placer de coronar la cumbre es efímero y repetidamente inútil. No hay paz ni paraíso al cabo de la escalada; sólo desolación, tristeza, crueldad, destino… ¿Existe el destino? ¿Debe ocurrir siempre lo que siempre ha ocurrido? ¿Es de verdad la historia la brillante sustitución de la fatalidad natural por la libertad humana o es simplemente la metáfora amable de la ‘ordenada’ crueldad de aquélla? Las especies combaten, y se destruyen y sustituyen. ¿Y las culturas? ¿Y los pueblos del hombre?... ¿Qué de especial creímos ver en los h...
"Morir se dejó la muerte"
ResponderEliminarSin estas paradojas es difícil entender la Vida. La muerte murió para siempre. La Vida nos la dio el que fue traspasado y cosido en el madero.
Después de la Cruz a cuestas,el Calvario; después de la Crucifixión, la Resurrección. Y con la Resurección, la Vida.
Precioso y profundo poema, Antonio.
Qué pequeñitas son nuestras cruces...
Un saludo afectuoso
…Y aquí, “nadie” se entera. Parece que se nos está olvidando. Sabe mucho más del mundo la Luna –esta primera del equinoccio sobre todo– que el más sabio de los hombres.
ResponderEliminarMuchas gracias, Sunsi, y un saludo.
Antonio, muchas felicidades. Me permito confesar que yo ya sabía que hoy (00:05 AM) es tu cumpleaños, pues tal información privilegiada la tengo gracias a nuestra amiga Olga, que me lo sopló hace unos días :-)
ResponderEliminarMe quedo con la música de esta luna esclava a su mirada y a su curso, como todas las cosas buenas. Un abrazo, y por muchísimos años ancilares más.
Felicidades, Antonio, ya es siete y el plenilunio está un poco más cerca.
ResponderEliminarClaro que los hombres se enteran (un poco). No murió por la luna sino por los demás. Vale más la fe de un hombre que toda la luz de la luna.
Que mantengas la tuya.
Y que cumplas muchos más.
Un beso.
Pues yo no, Juan Manuel. Tendré que hablar seriamente con Olga porque me informa a medias…
ResponderEliminarNaturalmente, es broma. Un placer, encontrarte hoy por aquí. No sé cuántos Aries somos, pero debe de ser cierto eso de que “Dios los cría y ellos se juntan”.
Muchísimas gracias, y un abrazo con, nunca mejor dicho, recíproco deseo de años a nuestro servicio.
O sea, mi Señora Doña Olga, ¿que a mí no me habíais comunicado que el caballero Don Juan Manuel celebraba su días en víspera de los míos?... ¡Dónde habremos de llegar, Dios bendito!
ResponderEliminarGracias otra vez Olga. El siete de abril de 1950 (¡qué barbaridad!, ¡qué lejos queda eso!) era Viernes Santo. Supongo que de ahí procede mi natural agónico, en el doble sentido de la palabra. Creo que tengo una parte unamuniana y peleadora, y otra oscura (los “atardeceres” eran negrísimos). La fe me sale por la primera, que es la más quijotesca y la que más me gusta; por la otra, un pesadísimo pesimismo. Pero… ¡ya me conoces!
Un beso fuerte, y lo dicho.
Las centinelas alertaron mi memoria, pero veo que otros fueron aún más diligentes. Feliz cumpleaños, Antonio.
ResponderEliminarPues felicidades atrasadas (vivir la Semana Santa en Sevilla es lo que tien: llgo tarde a otros quehaceres) y dobles: por tu cumpleaños y por la décima que tan bien ilumina y se ilumina con la imagen. Un abrazo.
ResponderEliminar¡Es que tienes unas "legiones" de lujo, Julio!
ResponderEliminarGracias y un abrazo.
No llegas tarde, Juan Antonio, el día de años es hoy, no cuando la entrada. Y no te preocupes: sé cómo andas estos días y soy seguidor de tus preciosas crónicas.
ResponderEliminarUn abrazo, y gracias.
Entrado este mes de abril,
ResponderEliminarque no parece tan cruel,
se ensalza en el carrusel
de los astros un cerril
becerro, y, dicen, con él
llega tu fiesta natal
-¡qué cosa, la carta astral!-.
Mando, pues, de corazón
esta felicitación
con un abrazo cordial.
Rafa
Agradece vuestro tino
ResponderEliminarquien ya la edad descalabra
y cumple el cerril destino,
al igual que el vellocino,
de ser bruto con palabra.
Gracias, Rafa, una vez más por la esgrima de tu verso.
Un abrazo.
P.S.: Publico tu agradecimiento a Olga en "Cosas de Prometeo".
¡¡ Guau !! Hoy también es mi cumple,jeje ¡casualidd !
ResponderEliminarTe dedico este poema de Ángela Figuera:
Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros los cristales...
¡ Qué bonito el Cristo Crucificado !. Es un cuadro nada tradicional,donde Velázquez meditó hasta los más mínimos detalles.
Un beso de celebración.
Pues si eres bruto en palabras
ResponderEliminartú, que tan bien las manejas,
con falsas áureas guedejas
no becerros, sino cabras
somos los demás, u ovejas.
No cerriles, sí macabras
a menudo son las quejas
que balamos, cual rebaño
contra el tiempo y sus agravios,
sus desdenes y sus daños,
pues que nos hace más sabios.
¡Anda, feliz cumpleaños!
Rafa
¡No me digas, Veridiana! Sí que es casualidad, sí:
ResponderEliminar“Benedetto sia’l giorno, e’l mese, e’l anno…”
Sirva de felicitación este primer verso de un soneto de Petrarca que dedica al día que vio por primera vez a Laura, que, si no me falla la memoria, fue un 6 de abril, Jueves Santo. Casi, casi nuestro 7.
Un beso coincidente.
Jajaja... Gracias, Rafa; aunque:
ResponderEliminarTu palabra inagotable,
Rafa, me ha hecho pensar
que me encontré por azar,
siendo yo arroyo improbable,
con toda la mar del mar.
Saludos trasmediterráneos.
Por Dios, Antonio, que no digas con cierto tiempo cuándo cumples 40 años está fatal, pero fatal, fatal. Es una pena que te lleve yo 7 porque si no no te me ibas a escapar, tenlo seguro. (Esto es una chulería y una broma ¿eh?)
ResponderEliminarCon las ganas que tenía yo de felicitarte precisamente a ti con un poema bestial de esos con métrica impoluta ;-) y cosas preciosas, como los que escribís otros.
Pero es que me has pillado sin previo aviso, y con prisas yo no quiero hacer nada, y menos eso.
¿Vale pues la felicitación con cariño y sin nada en las manos?
Algo te mandaré pero en privado porque soy muy tímida.
Un abrazo y un beso pero estos públicos y notorios.
Y cielos, sí, somos Aires un montón de gente, pero un montón...
Aurora
¿40 dices, Aurora? ¿Leo bien…? ¿40 dices? O andas con sutilezas femeninas, de ésas que cogemos tan mal los hombres, o tienes cierto despiste respecto al año que corre. Vamos a ver, repasemos. Digo un poco más arriba que esto de andar por aquí me empezó a pasar en… ¡1950! Si estamos en el 2009… ¿de qué bendito error salen esos 40? Es verdad que los amigos (que para eso lo son) dicen que no represento los cincuenta y muchísimos hoy coronados. ¡Pero de eso a recién acabar la treintena…! No, sin duda, no tengo amistades “tan entregadas”.
ResponderEliminarBueno, ya sé que era una broma. Muchísimas gracias, Aurora. Y no hacen falta otros poemas: los buenos deseos ya lo son; y de los mejores.
Y sí, aquí los Aries somos multitud. Cosas del azar, o de la necesidad guerrera que nos caracteriza, según dicen.
Por cierto, y tú… ¿cuándo?
Un beso, paisana de los astros.
Eso me pasa por no entrar en tu casa...desde el post. ¡Muchas felicidades, Antonio! Un Aries... Tontería esto del horóscopo... Tengo dos en casa. Según las predicciones... sois de alivio. Los "abriles" ... con lo poco que te gusta la primavera. Una broma más del destino.
ResponderEliminarHe calculado tu edad. ¡Estás en la flor de la vida!.
Pensaba en un regalo. ¿Un poema de juventud? Cuando cuelgue uno te lo dedico. A ver si atino...
Un saludo y que te lo celebren como mereces.
Se agradece lo de la “flor de la vida”, Sunsi, aunque es un poco excesivo. Lo gracioso es que adelanté la entrada, que no tenía que ver con esto, para evitar la “referencia”. Pero llegó el 7 y aparecieron Olga y Juan Manuel (en este caso, yo mismo tuve culpa indirecta), y claro, pasó lo que pasó.
ResponderEliminarEn fin muchas gracias, Sunsi; entre todos me habéis regalado un día extraordinario.
Un saludo.