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No importa el aire libre, el cielo abierto,
la asfixia de la luz, el zarco limes
de esta indefensa soledad vencida.
No importa el muro que rodea el reino
amable del silencio de la noche.
Es la quilla de un dios la que me arrastra
más lejos cada vez, más implacable
–morir la oscuridad y alzarse el día
sin que ocurra un después de tanto ahora–.
Es tan bella la red de haber amado,
que no importa la muerte que me arrojas,
ni la asfixia en la luz, ni el cielo abierto,
ni el limes que se aleja, ni tu barca…
¡Ni la tierra y su nada prometida!
12 febrero 2010
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No importa el aire libre, el cielo abierto,
la asfixia de la luz, el zarco limes
de esta indefensa soledad vencida.
No importa el muro que rodea el reino
amable del silencio de la noche.
Es la quilla de un dios la que me arrastra
más lejos cada vez, más implacable
–morir la oscuridad y alzarse el día
sin que ocurra un después de tanto ahora–.
Es tan bella la red de haber amado,
que no importa la muerte que me arrojas,
ni la asfixia en la luz, ni el cielo abierto,
ni el limes que se aleja, ni tu barca…
¡Ni la tierra y su nada prometida!
12 febrero 2010
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Esa asfixia en la luz...
ResponderEliminarCómo te reconozco en esa frase.
Y también en esta:
"Es tan bella la red de haber amado..."
Me alegro de tu vuelta, echaba de menos tus poemas.
Un beso.
Como no puedo dar letra a mi aplauso sonoro, te envío mi callada enhorabuena. Tan hermoso, que despeja nubes en esta mañana de carnaval anegado.
ResponderEliminarSoledad vencida...
ResponderEliminar"La edad te va calmando", dicen. Primero: curiosidad,luego pasión,luego soledad.¡uf! ¡Qué duro amoldarse,y terminar amándola!
la vida es un reto y hay que afrontarla con entusiasmo: Despertar por las mañanas,un café caliente,tener un libro entre las manos,escuchar música,tocar,acudir a un concierto,el arte,la filosofía,el altruismo,investigar,leer un blog interesante,como este,observar,un buen diálogo,profundizar,aprender cosas nuevas,compartir,amar...
Despiertate con un beso
Poema que refleja magníficamente la insensata sensatez, empeño del escritor.
ResponderEliminarUn abrazo
No estoy muy seguro de haber vuelto, Olga, ni tampoco de haberme ido. Digamos que estoy en el difuso estado de ese por aquí viejo conocido que es el gato de Schrödinger. En cualquier caso, gracias por alegrarte.
ResponderEliminarUn beso.
Muchas gracias a esas letras que aplauden, Antonio; ten por cierto que soy capaz de oírlas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Escritor no creo, Capitán; pero insensatamente sensato… Eso sí que sí.
ResponderEliminarGracias y un abrazo.
Es tan bella la red de haber amado...
ResponderEliminar... y me reconozco en esa belleza, y en la medida de la persona en la asfixia de esa luz, inmensa, pero de herida profunda. Hoy, sábado desencontrado, el regalo de tus palabra es una pequeña candela sobre nuestros horizontes perdidos.
Un saludo.
Los horizontes no se pierden, sólo se alejan para poder seguir siendo horizontes.
ResponderEliminarGracias, Ana, por tu visita y un saludo.
Quedo cautivo en la red
ResponderEliminarde tus palabras, junto al limes zarco
que a la noche da pared,
a la luz recinto parco
y millas a la quilla de tu barco.
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Un abrazo en el mes de la fiebres.
Insensatamente sensato el empecinamiento de amar porque amando eres mas bueno, más libre... más humano. Qué bonito, Antonio. Qué verdad aunque, a veces, el amor sea un boomerang sin retorno. El verbo amar eternamente conjugado. Querría vivir y morir con este verbo en mis labios.
ResponderEliminarUn saludo...afectuoso y cordial.
Así es, Sunsi: la naturaleza inventó el “celo” para seguir aguantando; el hombre (como especie lo digo, claro), el amor para subir un peldaño y alejarse de la vulgaridad. Aunque, últimamente, de esto se habla bastante poco.
ResponderEliminarGracias envueltas de igual saludo.
Es cierto, no importa nada, sólo la soledad que te agarrota y que te invade por dentro como un parásito del que no te puedes desprender, ¡qué tristeza tan dulce rezuma, Antonio! precioso..
ResponderEliminarun saludo.
No sé lo que ha pasado, pero juro que no he tenido la culpa. Algo “raro” ha debido entrometerse que me ha impedido hasta hoy, cuatro de marzo, descubrir algunos comentarios. Perdón, Veridiana; perdón Rafa; perdón, Rocío (aunque el tuyo, creo que es el más reciente)... Al parecer, no es cosa solo mía esto de querer callarme: en “gmail” debo de tener un cómplice secreto. Espero que no me impida daros las gracias por vuestra atención, por vuestra compañía, por vuestras palabras...
ResponderEliminarUn abrazo y dos besos, con clarísima intención en su reparto.
me hubiera gustado hacer un comentario a "los pequeños elegidos", pero no tengo habilitada la opción...
ResponderEliminarGracias siempre, Rocío, pero las dos últimas entradas han sido tan personales que preferí cerrar los comentarios. Reconozco cierto egoísmo en ello, pero de las cosas que duelen mucho (Antonio es un tío mío, un hombre al que se le está acabando una maravillosa vitalidad) sólo puedo hablar una vez.
ResponderEliminarUn beso.
Ayer de regreso de un viaje ,vi:a la derecha Coslada,y pensé... Antonio también es " Ariano"
ResponderEliminar¡¡ Feliz cumpleaños!!
Un beso de celebración.
Desde Coslada pues, Veridiana, una vez más mi agradecimiento. Y mi felicitación. Si no me falla la memoria, los dos entramos en la crónica del mundo el mismo día; aunque yo, un porrón de años antes. Y ya sabes: Benedetto sia’l giorno, e’l mese, e’l anno…
ResponderEliminarUn beso, otra vez coincidente.