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Trabaja, y mientras trabaja
Imagen obtenida de
http://www.elmundo.es/index.html?a=GRU3a32267d29eed3055f33c86080d5c3e9&t=1317766487

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Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
Miguel Hernández
No lo entenderé nunca, por más que lo lea con agobiante frecuencia: “la manifestación se caracterizó por el ambiente festivo…” Si uno fuera extraterrestre y estuviera recién caído en la Tierra, pensaría que la gente se sentía feliz, que celebraba algo extraordinario, tan extraordinario que lo festejaba en las calles con volatines, tambores y panderetas.
Lo que pasa en el mundo, lo que pasa en España, lo que entre nosotros ocurre (mejor dicho, lleva ocurriendo veinte años) en “educación”, es tan dramáticamente serio, que la escenificación jocosa de sus consecuencias resulta ofensivamente patética.
No hay que quemar contenedores ni romper escaparates, por supuesto; pero tampoco hay que deambular, estúpidamente sonriente y “disfrazado”, para denunciar la incompetencia de quienes nos gobiernan o la injusticia con que lo hacen… A no ser que la denuncia sea una estafa, un fraude sustitutorio –estratégicamente concebido por el “poder confuso” de la demagogia– para invertir la torpeza “del otro” en beneficio propio y blanquear su despropósito en la iniquidad de siempre.
A veces se echa de menos la seriedad del hombre. La seriedad aquella que se dolía de sí misma…
Y de sí misma seriamente hablaba.
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se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
Miguel Hernández
No lo entenderé nunca, por más que lo lea con agobiante frecuencia: “la manifestación se caracterizó por el ambiente festivo…” Si uno fuera extraterrestre y estuviera recién caído en la Tierra, pensaría que la gente se sentía feliz, que celebraba algo extraordinario, tan extraordinario que lo festejaba en las calles con volatines, tambores y panderetas.
Lo que pasa en el mundo, lo que pasa en España, lo que entre nosotros ocurre (mejor dicho, lleva ocurriendo veinte años) en “educación”, es tan dramáticamente serio, que la escenificación jocosa de sus consecuencias resulta ofensivamente patética.
No hay que quemar contenedores ni romper escaparates, por supuesto; pero tampoco hay que deambular, estúpidamente sonriente y “disfrazado”, para denunciar la incompetencia de quienes nos gobiernan o la injusticia con que lo hacen… A no ser que la denuncia sea una estafa, un fraude sustitutorio –estratégicamente concebido por el “poder confuso” de la demagogia– para invertir la torpeza “del otro” en beneficio propio y blanquear su despropósito en la iniquidad de siempre.
A veces se echa de menos la seriedad del hombre. La seriedad aquella que se dolía de sí misma…
Y de sí misma seriamente hablaba.
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Imagen obtenida de
http://www.elmundo.es/index.html?a=GRU3a32267d29eed3055f33c86080d5c3e9&t=1317766487
Yo tampoco lo entiendo por más que lo intento, no se por qué a esta sociedad le da por hacer chiste de lo que no tiene gracia. Creí que mis compañeros del mundo de la educación tenían las ideas más claras. Lo que viene pasando hace años, Antonio, no es cosa de risa, ni de pandereta. A lo peor, resulta que yo no me había enterado y lo que tenía que hacer era tocar la flauta y vestirme de monigote. Pues...¿sabes?, pues que no quiero, que no me da la gana, que "educar" es una tarea compleja y difícil y...seria caramba y yo me niego como tú a vestirme de monigote y a salir a danzar con una pandereta por las calles.
ResponderEliminarY si tu me das permiso desde aquí, reivindico contigo cambios importantes en la educación en España, pero sin panderetas y tambores
Un abrazo solidario.
Doña Anónima
Pues muchas gracias, Doña Anónima, me tranquiliza pensar que no soy un bicho raro, que no soy el único a quien parecen prescindibles “ciertas formas” de manifestar una protesta.
ResponderEliminar¿ Y qué haces si necesitas el trabajo,y te ofrecen en el último pueblo de Madrid a dos horas de carretera infernal y otras dos de regreso,y te dicen que además de impartir Música,que es lo que tienes por oposición,tienes que dar Lengua,(que no tienes ni idea)?
ResponderEliminarLe ha pasado a mi amiga.
Un beso
El problema (y la raíz de todos los problemas, al cabo) es ese: que somos como niños.
ResponderEliminarTú que has leído a Hernán sabes que suscribo tus palabras.
El problema de las “asignaturas afines” es mucho más largo en el tiempo de lo que últimamente se piensa. Si un día tengo tiempo y ganas, aclararé algunas cosas en una entrada.
ResponderEliminarPero yo no hablaba de esto. Al parecer no me he explicado bien. Yo sólo decía que no cuadran las formas de “gozosa algarabía” con la manifestación de situaciones que se sienten, o se dicen sentir, como dramáticas. Sólo eso.
Gracias por tu visita, y un beso.
Pues no sabes cuánto agradezco, amigo mío, la coincidencia que suscribís el pensador y el poeta.
ResponderEliminarUn abrazo.