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Sesión continua

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Cuando uno se hace viejo, pero conserva aún cierta capacidad de abstracción, tiene la impresión de que vivir es pasear la mirada repetidamente por una película de sesión continua. Una película que, claro está, siempre tiene la misma trama envuelta por los mismos diálogos. Por eso ningún tiempo pasado fue mejor; ni tiene posibilidad de serlo ningún tiempo futuro. Si el animal y la planta son prisioneros de su genética, el hombre lo es de su fabulación: aquéllos siguen haciendo lo que inevitablemente no pueden dejar de hacer; éste, lo que ingenuamente cree que acaba de inventar.

Cuando uno se hace viejo, y no del todo tonto, se aburre con la película que habla de lo mismo para desarrollar la pretensión de siempre y acabar en igual nada. Y cuando ya no aguanta más, cuando hasta las palomitas al paladar disgustan, se levanta de la butaca, rompe la entrada y se vuelve a casa. En el fondo, morir no es más que eso.

Estoy seguro, una vez más, de que Platón y yo estamos de acuerdo.
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Comentarios

  1. Yo, Antonio, prefiero, en vez de la imagen de la película, la imagen de un camino - más largo o más corto- depende,"un camino que se hace camino al andar" y "al volver la vista atrás" en vez de "romper la entrada", sentarme a la sombra de un gran árbol, en una colina, desde donde se ve todo el camino y esperar el sueño de la muerte.
    Así,dulcemente,con la suave brisa que te da las hojas de un gran roble, por ejemplo.
    Un besote.
    Doña Anónima

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  2. Y yo también, Doña-Anónima. Pero la película a que me refiero es sobre la totalidad, no sobre mí pequeña vida. Somos espectadores de un tiempo y una circunstancia. Vivir mucho debería permitir asistir a su real progreso. Y no es así; lo parece, pero no es así... La película siempre es la misma.

    Un beso, y gracias como siempre.

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  3. ¿Seremos acaso,piezas de museo alguna vez?

    Un beso desde este hermoso Museo de Pérgamo.

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  4. “De museo”, no sé; “piezas”, en mis días menos optimistas sobre el hombre, pienso que lo somos desde siempre.

    Un beso y disfruta de Berlín.

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  5. Sin duda sabrá usted disculparme, don Hernán. En realidad debí decir:
    "Estoy seguro, una vez más, de que Platón, don Hernán y yo estamos de acuerdo".

    Perdón por el lapsus.

    Un abrazo.

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