Ir al contenido principal

Pitia





Hace tiempo soñé que yo era la distancia,
un pedazo de olvido mezclado con los hombres,
una sombra inaudita de vapores extraños.

Hace tiempo soñé que no me despertaba
del sueño que tenía el alma de la tierra;
y que yo era la tierra,
el grano innumerable de sus montes,
el polvo sin destino al polvo destinado.

Un día desperté y tenía un nombre
rodeando el afán del infinito.

Anduve algunos años leyendo extraños signos…

Y al cabo regresé al sueño que antes era,
a ese incrédulo estar donde no estaba,
a ese amargo destrozo de haber sido.



Octubre 2014

Comentarios

  1. Los sueños, querido Antonio, son una parte importantísima de nuestra vida, pero tienen un lenguaje que, a veces, está lejos de nuestra comprensión.
    Me gusta más pensar lo que soñabas en el entremedio de tu poema, que no en el principio y final.
    En cualquier caso los "sueños sueños son" aunque lo que vivimos en ellos sea "casi"tan real como la propia "realidad".
    Un beso soñado.

    ResponderEliminar
  2. Me alegro, Susi, de hallarte con tu nombre; y agradezco, sin duda, que aún acompañes estas “distanciadas” imaginarias.

    A la poesía le pasa algo parecido a lo que ocurre a los sueños: tiene “un lenguaje que, a veces, está lejos de nuestra comprensión”. En realidad, se escribe por la misma razón por que se sueña; simplemente, por el descanso del alma.

    Gracias de nuevo, y un beso.

    ResponderEliminar
  3. Para el Otoño, o para cualquier otra estación de la vida, es siempre un arte acertar a devolverle al tiempo, su afán y al deseo, su voluntad. Un beso

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias, Cupi, por tu visita.
    Luego de tanto silencio, pensé que estas “imaginarias” ya estaban, como el Voyager-1, fuera del Sistema Solar. Veo que no es así. Gracias, pues, por seguir sintonizando mi cascada emisora.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Es muy difícil entender el mundo y qué hacemos en él, quizá para eso soñamos o escribimos poesía, porque entonces entender se vuelve otra cosa y nuestra extraña y natural relación con la tierra o el cielo puede "nombrarse" o volcarse en palabras distintas. Como las de un oráculo. Pitia, qué acertado.
    Un beso, maestro.

    ResponderEliminar
  6. Qué alegría, Olga, aunque no merezco ni tu visita ni tus palabras. Tengo que hacer algo para remediarme.

    Gracias siempre y siempre un beso.

    ResponderEliminar
  7. Claro que lo mereces, no digas eso. No tienes que hacer nada más que escribir :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

La metáfora amable

El mundo está tenso, enrarecido. Casi todo lo que uno oye o lee es desagradable; y si no lo es, parece contener un inquietante presagio. A los felices veinte del pasado siglo les sucedieron los amargos treinta y los trágicos cuarenta. Latía extraño el hombre, y cuando el hombre late de ese modo, algo podrido cocina la historia. Cientos, miles de veces ha ocurrido así. Para Sísifo –siempre Sísifo–, al final del esfuerzo sólo está la derrota. Su modesto placer de coronar la cumbre es efímero y repetidamente inútil. No hay paz ni paraíso al cabo de la escalada; sólo desolación, tristeza, crueldad, destino… ¿Existe el destino? ¿Debe ocurrir siempre lo que siempre ha ocurrido? ¿Es de verdad la historia la brillante sustitución de la fatalidad natural por la libertad humana o es simplemente la metáfora amable de la ‘ordenada’ crueldad de aquélla? Las especies combaten, y se destruyen y sustituyen. ¿Y las culturas? ¿Y los pueblos del hombre?... ¿Qué de especial creímos ver en los h...

La tristeza de la inocencia

Por Julia y a su hijo Julio Me han llegado noticias tristes por ese golpe tan temido de los teléfonos, repentinos y traidores como es su costumbre. Un familiar lejano, una mujer, mayor desde luego, aunque eso... ¿qué importa? …Y  he pensado en uno de sus hijos; un niño detenido por la vida, varado en una luz de infantil inteligencia que oscureció la caprichosa divagación de un cromosoma y nació bendecido de inocencia interminable. He pensado en ese niño, que ha cumplido ya los años de los hombres, aunque no sus soberbias ni vanidades... Y he pensado en la tristeza y el abandono, un abandono en su caso más cruel por la distancia inmensa de los otros. He pensado en el desconcierto de su ternura mirándose al espejo; y en el estupor de su niña memoria ante el beso sin labios de su madre. Un río de pequeños recuerdos; tal vez, algunas lágrimas; un no saber, un  sí sufrir la soledad repentina, inexplicable...Y el dolor de su alma en carne viva golpeándose desco...

Napoleón y el ruido

. Lo he oído de dos formas sutilmente diferentes: la música es el más bello de los ruidos, pero ruido al fin ; y, la música es el menos molesto de los ruidos … Se parecen, desde luego, pero la primera afirmación suena más física y la segunda más militar , más napoleónicamente militar . Es probable, no obstante, que el tímpano de Napoleón, acostumbrado al eco grave y sordo de la pólvora negra, estableciera tan duro contraste entre el ruido y la música con intención que se nos escapa: tal vez pretendía dignificar a aquél, antes que menospreciar a ésta. Si así fuera, yo aplaudiría la frase porque la pólvora negra estalla con la cadencia subterránea y profunda de una tragedia griega. La otra, sin embargo, la que llaman sin humo –la de nuestros días– revienta los oídos como una telenovela hortera de media tarde. Naturalmente, esto es una apreciación muy personal. Lo que es evidente es que hay vibraciones de las moléculas del aire que incomodan – ruidos – y otras que no – música –. Las prime...