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Esto no es un poema, es una carta
de dolor y de rabia que me escribo a mí mismo.
Reclamo la ternura para aquéllos
que son como yo soy, que se enamoran
de una mujer un día luminoso,
inesperado, y después,
si las cosas no son como debieran,
sólo saben soñar la propia muerte.
O romper elegías y destrozar sonetos…
O de bourbon ponerse hasta las cejas.
No tengo más remedio que decirlo
porque soy el que soy y no me importa:
un yo con una i griega inevitable,
un alma irregular para los tiempos
que corren y desbordan la palabra
–un heterogamético sin duda–,
capaz de la ternura y la inocencia,
celoso hasta el nivel que la verdad permite
como tantos que aman y no matan,
pero mueren si ocurre la mentira,
si pasa la traición, si un día el cielo
amanece sin luz, o tampoco amanece.
Yo soy –como otros muchos–
una fórmula viva y orgullosa
de llevar una equis amputada
en el carné de identidad del alma.
24 julio 2010
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Esto no es un poema, es una carta
de dolor y de rabia que me escribo a mí mismo.
Reclamo la ternura para aquéllos
que son como yo soy, que se enamoran
de una mujer un día luminoso,
inesperado, y después,
si las cosas no son como debieran,
sólo saben soñar la propia muerte.
O romper elegías y destrozar sonetos…
O de bourbon ponerse hasta las cejas.
No tengo más remedio que decirlo
porque soy el que soy y no me importa:
un yo con una i griega inevitable,
un alma irregular para los tiempos
que corren y desbordan la palabra
–un heterogamético sin duda–,
capaz de la ternura y la inocencia,
celoso hasta el nivel que la verdad permite
como tantos que aman y no matan,
pero mueren si ocurre la mentira,
si pasa la traición, si un día el cielo
amanece sin luz, o tampoco amanece.
Yo soy –como otros muchos–
una fórmula viva y orgullosa
de llevar una equis amputada
en el carné de identidad del alma.
24 julio 2010
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En esta ocasión no he tenido que leer dos veces, querido profesor. A "pecho descubierto", con el alma en la mano y sangre en la pluma. Me ha parecido como un latido, un gemido ... Pero me ha gustado tanto...Doliente y recio. Sobrio como siempre. "Que por doler me duele hasta el aliento".
ResponderEliminarSólo me queda decirte, con todo lo que arrastra el verso de Miguel Hernández: "Compañero del alma, compañero"
Un abrazo de una alumna.
Lo que pasa, Sunsi, es que uno está harto de tantas medias verdades y de parecer que es culpable de todo por ejercer una naturaleza a la que tiene vital derecho. Uno está harto de tanta “corrección política” y de tanta “incorrección” en la verdad.
ResponderEliminarMuchas gracias siempre; y si en ocasiones tienes que leerme “dos veces”, sin duda es por torpeza de lo que yo escribo.
Y una cosa más: creo que eres demasiada alumna para tan poco profesor.
Un abrazo.
Mi querido Antonio:
ResponderEliminarSabes una cosa? Me duele tu dolor pero no cambies nunca. Eres es el hombre más integro, leal y auténtico que conozco. Eres tan de verdad que sufres en la misma proporción. Es la terrible factura de ser consecuente con uno mismo.
Un beso fuerte para ti.
My dear Inma:
ResponderEliminarLo que soy es el hombre más afortunado del mundo por trabajar con gente que le quiere y perdona tanto como no merece.
Un beso.
…Y ni se le ocurra, “Sra. Presidenta”, ordenarme la mesa.
A mí tu carta de dolor y de rabia me produce precisamente muchísima ternura. La misma de (casi) siempre cuando te leo.
ResponderEliminarNo debería esa equis amputada tener la necesidad de reclamar una ternura que merece... pero Grecia y la verdad es así, como usted dice (perdón por la insolencia, sabes que soy demasiado leal como para "atacarte" con tus propias armas, pero la tentación ha sido insoportable;-)
Un beso, caballero, maestro, heterogamético (¡por Dios!), capaz de la ternura y la inocencia.
Brindo por usted.
Pues si te “produce ternura”, Olga, de eso se trataba. Esto no es más que una reivindicación de la presunta inocencia para aquéllos que militamos, de forma consuetudinariamente paradójica, en el “lado oscuro” de la “corrección”. No pretendo ir más allá; menos aún, a Grecia, que, a pesar de la “tentación insoportable”, tiene poquísimo que ver con lo que aquí digo, mi contestataria discípula.
ResponderEliminarUn beso, y gracias por la ternura.
(Perdona el retraso en la respuesta, publiqué tú comentario desde el teléfono esta mañana en el tren –tengo el coche en revisión– y hasta ahora no he podido contestarte).
¡Qué hallazgo un hombre sensible!
ResponderEliminar¿ El tercer hombre según Platón?
Dice una amiga mía que no hay mala suerte en el amor,solo personas inapropiadas.
Le tengo preparada una bebida con tomillo donde los hombres ven las Hadas.
Un beso dulce
De los sos ojos tan fuertemientre llorando
ResponderEliminartornava la cabeça e estávalos catando…
Bueno,Veridiana, éstas –como bien sabes– son lágrimas que el Cantar pone en la mirada del Cid. Así que lo del “hombre sensible” no es un “hallazgo”, sino una costumbre de la naturaleza humana.
Sin dudar de la eficacia –Dios me libre– de vuestras pócimas, lo cierto es, mi temida Circe, que los hombres han visto no sólo hadas, sino prodigios con sólo recurrir a las alforjas de su hoy tan ignorada sentimiento. Uno no entiende por qué actualmente tiene que acercarse tanto el concepto de virilidad al de brutalidad; aunque, claro es, uno es un poco tonto.
Un beso de mis tontas alforjas.
¡ Hum...! Te has mosqueado mi sensible y querido caballero...
ResponderEliminar¿Mosquearme yo con vos aun sabiendo el poder de vuestra divina alquimia...? Ni en broma, mi señora, se me ocurriría tal cosa. ¡No sería "tonto" entonces, sería un suicida!
ResponderEliminarjajaja...muy listo.
ResponderEliminar...Sólo es una genética instrucción de humana supervivencia.
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