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En Figueira da Foz un 25 de agosto cercano
.No sé qué hace allí, ni quién lo puso allí para hacer lo que yo no sé. A su derecha queda el mar, el océano inmenso. A su derecha y cerca. No se ve, se intuye; se oye y huele. Pero él no mira tanta cercanía ni atiende a tanta posibilidad. Él parece pensar. Visto de frente, incluso parece enfadado. No me extraña, supongo que es por la verja, por esa cárcel de acero que le niega la inmensidad que permitimos –todavía– al océano. Porque el pensamiento es como el océano, cuyo límite es la tierra; pero si el océano quiere, ni la tierra lo limita: si se embravece, la costa tiembla; si ruge, el hombre calla…, y aguarda la mansedumbre de las olas para cobrar el fruto de su respeto. Con este pobre pensador no sucede lo mismo. Está encerrado, rodeado de un acero implacable que le impide el mar y le niega la inmensidad.
Cuando lo vi, no pude resistir la tentación de fotografiarlo. Ni de pensar que ese montón de materia triste tras una verja era un espléndido icono de la historia del hombre.
De la de ahora también… en cárceles de otros engaños.
O… ¿serán los mismos?
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Cuando lo vi, no pude resistir la tentación de fotografiarlo. Ni de pensar que ese montón de materia triste tras una verja era un espléndido icono de la historia del hombre.
De la de ahora también… en cárceles de otros engaños.
O… ¿serán los mismos?
Este pensador, profesor, es más feíto. Pero sólo por fuera. Es el pensador del que lo ha esculpido. ¿Por qué está detrás de una valla? Quizá la valla lo hace más real. "Piensa...pero no me marees..." "Piensa... pero en voz baja. No vaya a ser que me dé a mí por sacar conclusiones. No me interesa. Me complica la vida..."
ResponderEliminarUna lectura bastante prosaica, aunque es la que se ajusta a mi realidad.
Gracias, Antonio.
No es en absoluto “prosaica”, Sunsi, es real. Somos una rara especie, la única –que yo sepa– empeñada en negarse y perseguirse, la única que piensa y, cosa curiosa, subterráneamente intenta que se deje de pensar. O intenta que se haga a escondidas, sin demasiado alboroto.
ResponderEliminarGracias, y un saludo.
Pasear por las playas y contemplar esas figuras fantásticas, son unas verdaderas obras de arte.Esta parece olvidada,triste,seca y muda,¿un rey destronado?
ResponderEliminar¡Qué bonito tu pensamiiento!
como diría Jose Maria Eguren:
"Peregrín cazador de figuras
con ojos de diamante.
Mira desde las ciegas alturas"
¿ Lo pasaste bien ?
Un beso jugoso
Muchas gracias Veridiana. La verdad es que llama la atención. Era por la tarde y no encontré a nadie que me diera razón de él. Está solo, pegado a la verja, en el enorme solar de una empresa (supongo) que hay junto a un hospital. Me vine con la pregunta y con el símbolo, porque el Atlántico está unos pocos metros más allá..
ResponderEliminarY sí, desde Oporto (Porto) a Óbidos, he (hemos) disfrutado mucho, muchísimo: cinco días así son suficientes para trescientos sesenta de los otros.
Un beso, todavía oceánico.
Y por qué será que en cuanto piensa uno, o uno se imagina a alguien pensando, todo son caras tristes.
ResponderEliminarEs como si la sabiduría sólo trajese dolor.
Aunque no, también abre verjas y horizontes, siquiera imaginados.
Un beso más o menos alegre.
Él es duro como una roca, el viento la lluvia,.. han curtido su carácter. Y no parece que nadie pueda o vaya a sacarle de ese trance en el que se halla, si no es por él mismo.
ResponderEliminarPerdona, Olga, este impresentable retraso, ya sabes que septiembre, a pesar de lo bien que yo le trato, me roba el tiempo y la cabeza más de lo debido.
ResponderEliminarGracias por tu visita y tu palabra. Sólo un pequeño apunte de discordancia: la tristeza no es consecuencia del pensamiento, sino del estupor de la realidad que no puede, no sabe o no quiere pensar.
Un beso… tardi-mucho.
¡Ojalá, Mª Angélica, el “carácter” del pensamiento esté tan curtido como dices! ¡Ojalá! Aunque mucho me temo que tanto “viento” y tanta “lluvia”, lo único que han hecho es erosionarlo.
ResponderEliminarGracias, una vez más, por cruzar estas tierras de escasa firmeza.
`por eso esta enfadado, por el dichoso temporal! y claro, dudo que con ese caracter se pueda hacer mucho -aunque menos da una piedra, no? C:
ResponderEliminarGracias, querido Antonio, por estar aquí.
Besitos
Gracias a ti; aunque, la verdad, "aquí", lo que se dice "aquí", apenas puedo estar. Esta quincena es malísima para mí... ¡Yo sí que estoy "enfadado"! A ver si pasa este temporal del principio de curso.
ResponderEliminarBesos.