.

.
Más allá de los días que hemos sido,
quedará siempre un día sin renglones,
un día abierto por ninguna página,
un verbo sin lugar, otro paisaje…
Más allá de estos días, otro día
de un amor indecible, en el olvido,
y una raya de luz sobre su sombra
larga de atardeceres sin mirada.
Hagamos lo que hagamos, más allá
del viejo siempre quedará otro día
sin hora vertebral ni calendario,
sin provincia en el tiempo ni memoria.
Más allá…
.......................Y así hasta que se cumpla
la eternidad de haber no amanecido.
27 octubre 2010
.

.
Más allá de los días que hemos sido,
quedará siempre un día sin renglones,
un día abierto por ninguna página,
un verbo sin lugar, otro paisaje…
Más allá de estos días, otro día
de un amor indecible, en el olvido,
y una raya de luz sobre su sombra
larga de atardeceres sin mirada.
Hagamos lo que hagamos, más allá
del viejo siempre quedará otro día
sin hora vertebral ni calendario,
sin provincia en el tiempo ni memoria.
Más allá…
.......................Y así hasta que se cumpla
la eternidad de haber no amanecido.
27 octubre 2010
.
Música inactual en los versos de algún día.
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias, Capitán; aunque, en este caso, “algún día” ya es nunca.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un día sin presente y que, por eso, nunca se gasta, siempre está ahí: más allá de los días que hemos sído, más alla de estos días, otro día.
ResponderEliminarNo sé si es esperanzador, pero me parece hermoso intuir esa raya de luz sobre su sombra.
Inactual, como el caballero.
Un beso.
" Me odio, a mí mismo porque tengo que envejecer, porque tengo que morir; me odio por muchas razones."
ResponderEliminarGil de Biedma.
En el fondo, Olga, un día así es como una condena: no puede dejar de ser porque nunca llegó a ser. Es algo que se parece bastante a los “yos ex-futuros” de que habló Unamuno.
ResponderEliminarPero lo mejor del poema es que a ti te parezca una intuición hermosa esa raya de luz sobre su sombra. A lo mejor es así.
Gracias y un beso.
Yo no llego a tanto, Veridiana. Ni me odio ni me amo; me consiento. O me soporto entre mis “razones” y mi sinrazón. La entrada de hoy se decanta por la segunda.
ResponderEliminarBesos.