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Mañana volverá a ser tarde.
Siempre llego después, que es cuando
ocurre lo de ayer o siempre.
Tiempo que ya no es tiempo al cabo.
Siempre mañana; siempre nunca.
Nunca siempre… Mañana tardo
todo cuanto tardé en perderte.
O algo más… que después de tanto
dejarme los jirones tristes
de la palabra entre los labios,
más antes, más después, más ahora
son naves para igual naufragio.
Mañana otra vez será ayer.
Y ayer… sólo un hoy destrozado.
6 octubre 2010
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Mañana volverá a ser tarde.
Siempre llego después, que es cuando
ocurre lo de ayer o siempre.
Tiempo que ya no es tiempo al cabo.
Siempre mañana; siempre nunca.
Nunca siempre… Mañana tardo
todo cuanto tardé en perderte.
O algo más… que después de tanto
dejarme los jirones tristes
de la palabra entre los labios,
más antes, más después, más ahora
son naves para igual naufragio.
Mañana otra vez será ayer.
Y ayer… sólo un hoy destrozado.
6 octubre 2010
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Tiempo de cambios, el otoño, quién sabe, el ayer y el hoy no suelen cambiar mucho, pero el mañana siemre se espera distinto.
ResponderEliminarPreciosa entrada.
ResponderEliminarEs tan bonita como ese precioso cúmulo de leves nubes que andan esparcidas, cada una de estas pasa distraida, eliminadas por la brisa, van ligeras, andan solas y acompañadas.
Cada una de ellas representa un día de nuestro ayer, que unidas son, cada día siguiente.
Cada día es una oportunidad que te da la vida de ir saldando cada nube, aquello que fue, tus nubes en el cielo; tus ayeres.
Los ayeres estan para eso, para ser reciclados, abonados; revisar errores, supervisando aciertos,... Y lo pasado, pasado esta.
Estamos en deuda con esos ayeres, que no son saldados nunca; mas los de hoy, los de mañana; siempre retomando atardeceres en sus noches.
"Quédate" les decimos a nuestro ayer, aunque sea tarde, pues sois mi vida.
Abrazos
Desde luego "profe"...después de bastante tiempo desganada entro en el blog buscando palabras sensatas que me traigan un poco de serenidady de reflexión, como suele ser habitual en este sitio de lectura y me encuentro con un pasado demoledor, un presente reciclado en pasado y un futuro incierto con visos de vivr estancado en nuestra memoria. ¿será que el ser humano, a pesar de ser los evolucionados de la especie, nos convertimos en los más primitivos al arrullo de nuestas emociones?. Todos somos deudores de nuestro pasadoy por slguna especie de determinismo extraño, parece que estamos condenados a la rueda que gira y gira..el que esté libre de las cadenas del ayer, que tire la primera piedra.
ResponderEliminarMuak.
Siempre he pensado, Capitán, como Ortega: el ser que somos es el ser que hacemos. La inquietud no es pretender cambiar lo que hemos hecho y somos, sino ver como se deshace lo que fuimos e hicimos. Lo dijo mucho mejor Machado con sus “…estelas en la mar.”
ResponderEliminarUn abrazo y muchas gracias por tu comentario.
Muchas gracias Mª Angélica por tus palabras. Ciertamente van más allá de la vulgaridad que dice el poemilla, que no pasa de una evidencia común. La inevitable regularidad del tiempo es una trituradora de mañanas en ayeres; un desmantelamiento incansable de actualidades. Cuanto más viejo se hace uno, tanto más lo lamenta.
ResponderEliminarUn abrazo y, repito, gracias.
Lo de “profe”, Rocío, me sigue llegando al alma… Aunque más me llega eso de que vengas “buscando palabras sensatas” que te “traigan un poco de serenidad” y te encuentres con “un pasado demoledor, un presente reciclado en pasado…” Pero, vamos a ver, ¿no era yo “el Fune”? ¿Qué puede decir un tipo con tal apodo que no sea “demoledor”?
ResponderEliminarBromas aparte, Rocío, me alegro muchísimo de tu visita y aclaro, como ya he dicho, que el poetastro este de lo que dice quejarse es de un pasado demolido, no demoledor. Lo que es ley de vida de sus muchos años.
Un beso y, claro está, gracias por tu compañía.
No, no, no; no no no; quiero decir que n.. que Gracias a ti Antonio, por tu noble simpatía, "tu imaginaria", y todo lo demás, sobre todo, por todo lo que dices ser.
ResponderEliminarSaludos
Hay que evitar arenas movedizas...
ResponderEliminary procurar ser feliz,aunque sea un instante.
Un beso crepuscular.
Bueno, Mª Angélica, yo, más que noblemente simpático, me considero antipáticamente noble. Será cosa de la perspectiva.
ResponderEliminarUn saludo abrumado.
Las “arenas movedizas”, Veridiana, las pone el tiempo debajo de nuestros pies, y vivir –no hay otra forma, que yo sepa– es caminar sobre el tiempo. La felicidad no tiene la culpa de nada: ocurre, se sueña o humildemente pasa… mientras caminamos, mientras nos hundimos... Nada añade ni quita decirlo o callarlo: simplemente es así; por eso he dicho más arriba que el poemilla trata de una “evidencia común.”
ResponderEliminarGracias por seguir visitando estas pantanosas tierras y un beso, todavía emergente de su insobornable voracidad.
Ya que no hay modo de escaparse a la condición esencial de vivir,y siendo ella la realidad,lo mejor,lo más discreto es subrayarlo con ironía,(y estar con esta "Diosa")o repetir el gesto elegante del hada Titania que en la selva encantada de Shakespeare acaricia la cabeza del asno.
ResponderEliminarDivina Circe, me guardo
ResponderEliminarcon gran temor del susurro
que en cerdo, perro o leopardo
puede convertir a un bardo,
o acariciarlo en un burro.
Besos del XVII
jeje...A veces está "genial" arriesgarse...
ResponderEliminarFeliz tarde lluviosa.