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¿Dónde vas, soledad, con tantas cosas?
Te ha robado diciembre el sol de los jardines,
los parques y sus noches melancólicas;
los libros de poemas y la loca liturgia
de alzar el cáliz del amor a un sueño.
Te ha encerrado en un cuarto,
rodeada de metáforas
o cosas que no son como las llamas,
sino mundos vestidos de otros verbos.
Te ha dejado diciembre en una isla
entre signos extraños y parábolas,
historias de otros días y otras gentes
que ya no son tus gentes ni quieren ser tus días...
¡Tonta y triste soledad
que carece de arrojo para ser su palabra,
que empaqueta otras almas con sus cosas
para engañar los últimos paisajes
mientras roba diciembre a los jardines
el sol suyo, que ya no saldrá nunca!
11 diciembre 2010
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¿Dónde vas, soledad, con tantas cosas?
Te ha robado diciembre el sol de los jardines,
los parques y sus noches melancólicas;
los libros de poemas y la loca liturgia
de alzar el cáliz del amor a un sueño.
Te ha encerrado en un cuarto,
rodeada de metáforas
o cosas que no son como las llamas,
sino mundos vestidos de otros verbos.
Te ha dejado diciembre en una isla
entre signos extraños y parábolas,
historias de otros días y otras gentes
que ya no son tus gentes ni quieren ser tus días...
¡Tonta y triste soledad
que carece de arrojo para ser su palabra,
que empaqueta otras almas con sus cosas
para engañar los últimos paisajes
mientras roba diciembre a los jardines
el sol suyo, que ya no saldrá nunca!
11 diciembre 2010
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Qué hermosa primera estrofa, Antonio, después de la pregunta.
ResponderEliminarUn beso.
Gracias, Olga; no puedes imaginar lo tonto que se pone un mortal cuando una diosa aplaude algunos versos suyos.
ResponderEliminarUn beso de caballero antañón al pie de tus altares.