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Cada día que pasa

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…vencida de la edad sentí mi espada.
Francisco de Quevedo



Suceden otras cosas y pasan otros días…

Se adoran otras lluvias, arrecian otros dioses.

Ocurre entre los hombres un verbo diferente.

Y nada se parece –o nadie es quien debiera–.
Ni siquiera la danza prodigiosa del alma
ni el álbum de uno mismo,
el sepia distraído que empolva sus imágenes.

Sin embargo, sucede lo de siempre.

Pero ya es otro siempre;
no el siempre de verdad
–de la verdad aquella al menos–
sino un siempre enajenado, un siempre de los otros,
un siempre con extraños testigos de sus horas.

A vosotras, las mías, mis horas sin mañana,
¿qué miserable adverbio os rodeó de nunca?

Volved de la asamblea de las sombras.
Debo fundar un sueño… El último, os lo juro.
Un sueño más. Y luego, la memoria,
la línea fronteriza con la muerte.
Regresad un instante y yo os daré un asunto,
una crónica más
–la última, de veras–
sobre el raro silencio que se ha abierto de pronto.

No abandonéis el ágora del alma;
no me dejéis el voto del olvido
ahora que soy débil y reinan otras noches,
y vienen otras gentes y se van las que amaba…

O arrecian otros dioses
y pasan otras cosas…

Y un sueño es menos sueño cada día que pasa.


Junio 2011
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Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. En primer lugar, Susi, bienvenida; creo que es la primera vez que te asomas a estos pagos. En segundo lugar, reconozco que no suelo escribir cosas muy alegres, pero ni mucho menos siempre es así: por ejemplo, recuerdo una vez que conté un chiste…

    Bromas aparte, un servicio de imaginaria está rodeado de silencio, y el silencio inevitablemente evoca lo que ya no se tiene, lo que jamás se tuvo o lo que nunca se tendrá.

    Pero no importa: para eso están los pájaros… y los despertadores, para poner la noche del revés.

    Gracias, y un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Pues sí, como dice Susi, es triste, pero sugerente, poderoso, potente, hermoso...

    Veo que mantienes la tristeza en forma, Antonio.

    Un abrazo

    P.S.: Y no te creas, Susi, Antonio tiene sentido del humor. Un poco triste, pero lo tiene. ;-)

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  4. No sabes cuánto me alegra tu visita, Tato, aunque me preocupa que esta alegría pueda afectar a la espléndida “forma” en que mantengo mi “tristeza”. Esta noche haré unos cuantos abdominales del corazón para contrarrestar. No sé muy bien cómo se hace ese ejercicio, pero seguro que a mi entrenador (ya sabes, un caballero inactual) se le ocurre algo.

    Gracias, y un fuerte abrazo.

    P.D.: A ver si me acerco a tu taberna para brindar contigo y cantarme un tango (quienes me quieren dicen que no lo hago mal) de esos rotos como la vida.

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  5. A tu tristeza, que es la alegría de la casa, ni se te ocurra espantarla.

    Que sepas que te leo y te tengo fichado en el Reader cada vez que actualizas, aunque comente poco. También tengo la taberna algo abandonada -asuntos profesionales, nuevos proyectos, cierta desgana, ya sabes...-, pero siempre abierta de par en par.

    Otro abrazo, poeta.

    P.D.: En la taberna no está prohibido ni cantar ni dar el cante. Faltaría más.

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  6. Gracias, otra vez...

    Y ya sé que en tu taberna, no se prohíbe nada; aunque algunos "clientes" a veces se ponen bastante "bordes".

    Un abrazo.

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  7. ¡ Qué bonito,y que fotografía tan artística!

    Me has recordado a Sándor Márai( un escritor que me encanta),en su libro, La Gaviota.
    "¿ Qué más quieres de la vida?",siente el paso del tiempo,como si observara con un microscopio vivo.Y es curioso que eso no le haya entistecido.Algo ha sucedido y no sólo en el mundo,sino que su piel,sus neuronas,sus glóbulos responden a lo pasado.

    Un beso sereno.

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  8. Gracias, Veridiana, siempre por tu atención. Lo cierto es que todo en nosotros “responde a lo pasado” porque, nos guste o no, “somos” lo pasado; y cuando nos morimos “somos todo”… lo que “podíamos” llegar a ser.

    Un beso.

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  9. Tristeza, nostalgia, ausencia........
    es verdad, Antonio,unos van, otros vienen, pero no es igual. Puede ser mejor,puede ser peor pero distinto. Nada es eterno, o tal vez sí. Yo creo que las noches (y los días) oscuros del alma son eternas, porque parezca que se van, siempre, siempre vuelven.
    Un beso desde la compartida nostalgia.

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  10. Nada vuelve, Inma; y si lo hiciera, sería otra cosa. Esto lo sabemos desde muy jóvenes, aunque lo discutimos. Al envejecer, se nos quitan las ganas de “llevarnos” la contraria.

    Muchas gracias por tu visita, y un beso.

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