. Lo he oído de dos formas sutilmente diferentes: la música es el más bello de los ruidos, pero ruido al fin ; y, la música es el menos molesto de los ruidos … Se parecen, desde luego, pero la primera afirmación suena más física y la segunda más militar , más napoleónicamente militar . Es probable, no obstante, que el tímpano de Napoleón, acostumbrado al eco grave y sordo de la pólvora negra, estableciera tan duro contraste entre el ruido y la música con intención que se nos escapa: tal vez pretendía dignificar a aquél, antes que menospreciar a ésta. Si así fuera, yo aplaudiría la frase porque la pólvora negra estalla con la cadencia subterránea y profunda de una tragedia griega. La otra, sin embargo, la que llaman sin humo –la de nuestros días– revienta los oídos como una telenovela hortera de media tarde. Naturalmente, esto es una apreciación muy personal. Lo que es evidente es que hay vibraciones de las moléculas del aire que incomodan – ruidos – y otras que no – música –. Las prime...
asi,,, en la noche , oyendo tus palabras susurradas,siento tu miedo, tu soledad y se me estremece el alma.
ResponderEliminarUn bes.Doña Anónima
Gracias por tu visita, doña Anónima. La verdad es que esto es casi una antigualla: la grabación (con Mahler de fondo y todo) tiene diez u once años, la foto unos tres (y además creo que ya la he utilizado en otra entrada) y el poema pertenece a “La asamblea de las sombras” que se publicó en 1998. Pero ayer estuve trasteando con Movie Maker y lo junté todo para ver qué tal “sonaba” en Youtube.
ResponderEliminarEl poema tiene una lectura algo tétrica y otra más filosófica, como de alma platónica prisionera en el cuerpo, en la caverna... Nada importante al cabo.
Gracias por ese “estremecimiento”; y un beso, naturalmente.
Tenía otros planes,pero con ese mensaje... es para salir en "operación rescate",mejor invitarte a un mojito con cava rosado.
ResponderEliminarPor encima de este mundo,queda algo personal,inevitable irrepetible,que te obligará a salir de esa tumba tenebrosa.
Un beso sabatino.
Vaya, mi temida Circe, siempre dispuesta a ofrecerme la copa de algún hechizo. Lo malo es que a mí con la bebida me pasa lo que con casi todo: soy poco amigo de las “mezclas” y probablemente bastante aburrido. Mi “dieta alcohólica” se ciñe al brandy, el bourbon y la cerveza (bueno, y el vino durante las comidas). Y siempre sin “fantasías”, ni siquiera hielo para los primeros. De todas formas se agradece la intención del “rescate”. Además, recuerda que tú me convertiste en ave Fénix; por consecuencia, no hay de qué preocuparse.
ResponderEliminarGracias siempre por tu cariñosa compañía.
Un beso, ya casi dominical.
Será una antigualla,como tú dices, aunque la has actualizado por alguna razón y...desde luego "suena" y sobre todo,cuando todo es silencio.
ResponderEliminarEn algún momento,nuestro espíritu se liberará de nuestro cuerpo, pero yo , personalmente, espero que tarde, aunque este cuerpo serrano me dé sus quebraderos de cabeza.
Ya sé, que no te refieres a esto, lo que pasa es que cuando abro tu blog, tus palabras se me escapan por entre las teclas y mientras las ordeno,tardo en entender el mensaje más profundo y me quedo con el más superficial.
<<<<perdón<<<<<<<<<<
En cualquier caso, buenas noches Un beso.D.Anónima
¿”Entender el mensaje más profundo”…? Me halaga vuesa merced, doña Anónima, con tal consideración. No hay aquí profundidades ni cosa que se le parezca; ¡qué más quisiera yo!: sólo soy un soldado de las palabras (sin grado, naturalmente) que hace servicio de imaginaria. Un poco extravagante, desde luego, pero nada más.
ResponderEliminarEn cuanto al blog, alguna vez lo definí como un “blog amastinado”, es decir, una colección de ladridos. Algo así es lo que hacen los mastines por la noche: ladrar… porque tanto silencio les da miedo.
Gracias por pensar de mí más de lo que en realidad hago.
Un beso, Dña. Anónima.