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Te hablaré de Van Gogh a mi regreso.
De Rembrandt, claro está; de los canales
y de algunas tristezas veniales
que se deja un adiós después de un beso.
Te hablaré –y es mentira, porque eso
de hablarte no es real– de flores tales
que aprenden a venderse en las postales
y negocian la luces de su exceso.
En Coslada, Madrid, después de ahora,
de este ahora difuso entre dos luces,
te hablaré de la historia y sus quehaceres.
Y de un grano de polen, de un espora
que el tiempo malsembró en sus contraluces
y regó con dolor y atardeceres.
7 agosto 2011
(Perdón por el silencio de estos días: estaré ausente una semana… Paseando por Ámsterdam).
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Te hablaré de Van Gogh a mi regreso.
De Rembrandt, claro está; de los canales
y de algunas tristezas veniales
que se deja un adiós después de un beso.
Te hablaré –y es mentira, porque eso
de hablarte no es real– de flores tales
que aprenden a venderse en las postales
y negocian la luces de su exceso.
En Coslada, Madrid, después de ahora,
de este ahora difuso entre dos luces,
te hablaré de la historia y sus quehaceres.
Y de un grano de polen, de un espora
que el tiempo malsembró en sus contraluces
y regó con dolor y atardeceres.
7 agosto 2011
(Perdón por el silencio de estos días: estaré ausente una semana… Paseando por Ámsterdam).
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Esperaremos a que regreses, lleno de luces y contraluces como a tí te gusta,para que nos cuentes , viajero,lo que en otros lugares se ama.
ResponderEliminarUn beso
Doña Anónima
gracias antonio, algo parecido sentia en los momentos previos a mi operación y posteriores, pero no lo sabriá expresar como tu, ademas el manejo del teclado no es mi fuerte , perdoname,solo me parecia imposible que yo estuviera allí con todo mi dolor , con todo mi miedo con toda mi soledad, con toda mi ignorancia,con todas mis dudas con toda mi enorme pena..........y que fuera en la calle, en la ciudad, en otro pais , incluso al mi lado mismo , todo transcurriera en su cotidianidad en su abitualidad, en su simplicidad etc, sin apreciar , sin advertir ,sin caer el la cuenta de que yo estaba allí, yo que en ese momento era el centro del universo o así lo sentia,yo que podía estar o dejar de existir en calquier momento,yo que nec esitaba en definitava que el mundo entero con todos sus seres fueran conscientes del trago que estaba pasando,y sinembargo estaba sola, no me sentía sola solo estaba sola , gracias por acordarte de mi,estaba , equivocada y me alegro , mi familia y amigos estaban preocupados por mí pero tú te acordabas de mí, creo que aunque no me haya expresado bien y escrito peor (POR FAVOR CORRIGEMELO estoy segura que me entiendes, en conversación si es posible te lo ampliaré, pero una vez más muchas gracias, un beso lola
ResponderEliminarGracias, Doña Anónima.
ResponderEliminarYa he vuelto; no sé si lleno de “luces y contraluces” o de claroscuros y oscuros. Yo tiendo a lo último. De hecho, me he traído del Mercado de las Flores una bolsa con diez bulbos de tulipanes negros. ¡A ver si florece alguno!
En cualquier caso, he vuelto encantado.
Besos.
Sé que este comentario, Lola, se refiere a la entrada anterior. Y también sé que, actualmente, no estás en condiciones de atender a pijotadas informáticas. Qué importa: tú y yo sabemos de qué hablamos y por qué lo hacemos.
ResponderEliminarMe pides “corregir” lo que técnicamente no puedo (los comentarios no pueden ser manipulados, afortunadamente) ni, de poder hacerlo, querría: al corazón le basta con hablar “de corazón”. La contundente ortodoxia del sentimiento siempre será superior a las ortologías y ortografías de su envoltura. Y tus palabras andan sobradas de esa infrecuente rectitud del alma. Yo te pedía perdón por no haber interrumpido mi vulgar cotidianeidad ante tu dolor y ¿tú me lo agradeces…? ¡Bendito sea Dios…! ¡Soy yo quien debe dar las gracias por tu agradecimiento!
Un beso fuerte; y no te emociones, o me sentiré culpable de incordiar la paciente recuperación de un corazón tan grande como el tuyo.
Que pena... ,no poder emborracharse de esas flores , aromas y colores.
ResponderEliminarBienvenido.
Un beso
Doña Anónima
Gracias otra vez, Doña Anónima. Pero no os apenéis: vuestra tierra anda sobrada de ebriedades semejantes.
ResponderEliminarBesos.