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Hay horas que jamás tuvieron días
para ser y contarse, horas rotas
que giran en el cielo por órbitas extrañas
soñando aterrizar en un reloj cualquiera.
Son horas con sucesos prodigiosos
que conservan un tiempo que no ocurre
ni nunca ocurrirá porque la historia
sólo es fragua de hazañas sin sorpresa.
Pero a ellas les da igual:
como el polvo de un astro reventado,
giran alrededor de días hostiles
por la pureza de no haber sucedido.
A veces cae alguna en la atmósfera de un sueño
y deja un arañazo en la razón del hombre,
un reguero de luz como una estrella
de ésas que no lo son y aran el cielo.
A veces pasan cosas en el alma
que no ocurrieron nunca,
que no tuvieron días para ser y contarse,
ni nunca tendrán horas donde escribir el tiempo.
23 octubre 2011
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Hay horas que jamás tuvieron días
para ser y contarse, horas rotas
que giran en el cielo por órbitas extrañas
soñando aterrizar en un reloj cualquiera.
Son horas con sucesos prodigiosos
que conservan un tiempo que no ocurre
ni nunca ocurrirá porque la historia
sólo es fragua de hazañas sin sorpresa.
Pero a ellas les da igual:
como el polvo de un astro reventado,
giran alrededor de días hostiles
por la pureza de no haber sucedido.
A veces cae alguna en la atmósfera de un sueño
y deja un arañazo en la razón del hombre,
un reguero de luz como una estrella
de ésas que no lo son y aran el cielo.
A veces pasan cosas en el alma
que no ocurrieron nunca,
que no tuvieron días para ser y contarse,
ni nunca tendrán horas donde escribir el tiempo.
23 octubre 2011
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Esas cosas que pasan en el alma, Antonio,¡que bien!, que no se cuenten en días, que sean atemporales, que sea en un mundo donde todo sea posible, que todo ocurra como uno quiere que ocurra. Eso debe ser el cielo. Estoy segura.
ResponderEliminarUn beso soñado.
Doña Anónima
Sin duda, Doña Anónima, en el cielo están todas las horas, pero vivir es adherirse a una secuencia de ellas que Leibniz y otros llamaron "optimismo metafísico". Elegir las otras… ¡No sé cómo habría que llamarlo!
ResponderEliminarBesos y gracias por la visita.
"A ellas les da igual".
ResponderEliminarTercas horas de ritos repetidos, diría yo;-)
Se puede elegir la Tura, diría Cortázar.
Como el polvo de un astro reventado,
giran alrededor de días hostiles
por la pureza de no haber sucedido,
has dicho tú.
Y lo has dicho de manera muy hermosa.
Un beso, maestro.
Lo verdaderamente "hermoso", Olga, es que tú escribas que yo he dicho algo "de manera muy hermosa" y que, además, me llames "maestro".
ResponderEliminarMuchas gracias, Doña Siempre, por siempre añadirme tanto.
...Y un beso, por supuesto.