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Si mi fe me lleva a crear o aumentar vida, ¿para qué queréis más prueba de mi fe? Cuando las matemáticas matan, son mentira las matemáticas.
M. de Unamuno, Vida de don Quijote y Sancho
A veces, uno tiene ganas de no tener ganas de lo que suelen tenerse.
A veces uno ejerce el descaro ante el mundo y le sostiene la mirada sin pretensión de nada, sin intención alguna; sólo para fastidiarlo; sólo para que se dé cuenta de que no le importan su menosprecio y su estafa; de que aún es capaz de querer de verdad, de soñar de verdad y esperar de verdad mucho más que la puerca verdad de su acomodo.
A veces uno se apunta a la anarquía de los paralelogramos –que es anarquía que ignoran casi todos los que en la acracia militan de oficio– para dar un respiro a la razón asmática, asfixiada por logros sin aire.
A veces, da lo mismo todo; porque todo es el pronombre de un suceso espurio, de un afán troquelado por un encantamiento. Don Quijote lo comprendió una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio… Y embrazó adarga y empuñó espada para desfacer tan deshonroso reino.
Con don Miguel –cualquiera de los dos, Cervantes o Unamuno– uno sigue creyendo en esa derrotada empresa.
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Si mi fe me lleva a crear o aumentar vida, ¿para qué queréis más prueba de mi fe? Cuando las matemáticas matan, son mentira las matemáticas.
M. de Unamuno, Vida de don Quijote y Sancho
A veces, uno tiene ganas de no tener ganas de lo que suelen tenerse.
A veces uno ejerce el descaro ante el mundo y le sostiene la mirada sin pretensión de nada, sin intención alguna; sólo para fastidiarlo; sólo para que se dé cuenta de que no le importan su menosprecio y su estafa; de que aún es capaz de querer de verdad, de soñar de verdad y esperar de verdad mucho más que la puerca verdad de su acomodo.
A veces uno se apunta a la anarquía de los paralelogramos –que es anarquía que ignoran casi todos los que en la acracia militan de oficio– para dar un respiro a la razón asmática, asfixiada por logros sin aire.
A veces, da lo mismo todo; porque todo es el pronombre de un suceso espurio, de un afán troquelado por un encantamiento. Don Quijote lo comprendió una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio… Y embrazó adarga y empuñó espada para desfacer tan deshonroso reino.
Con don Miguel –cualquiera de los dos, Cervantes o Unamuno– uno sigue creyendo en esa derrotada empresa.
¡Qué difícil!,Antonio, después de andar tantos caminos...
ResponderEliminarPero me alegro que conserves tu fe.
Yo aquí sigo, en la brecha, peleando. Sin fe, pero peleando.
Un gran beso.
Doña Anónima
Y tanto...Soñar,soñar...
ResponderEliminarHoy más que nunca triunfa el capitalismo, aunque ponga en riesgo el sistema-Tierra.
Un beso de Dulcinea,aunque hoy en día no funcione.
No se puede pelear sin fe, mi querida Doña-Anónima. Sin fe, se entrega la espada y se rinde el estandarte. Mírese Vd. mejor las intenciones porque andan algo confusas: se “pelea” cuando se “cree”; cuando no, se firma un armisticio...
ResponderEliminarY “se cree” en “lo otro”.
Un beso.
Los dioses, mi temida Circe, soléis hablar idiomas que se me escapan. Mortalmente hablando, que es la única forma en que yo puedo hablar, lo que no entiendo es por qué lleva el hombre un millón de años (más o menos, se entiende) intentando ajustar “el ser” al “deber ser”, lo que “quiere” a lo que “debería querer”. Para mí, don Quijote es el arquetipo de un bello acoplamiento entre ambos. De ahí mi “fe”.
ResponderEliminarUn beso, como “es debido”.
De firmar armisticios nada de nada y mucho menos creer en lo contrario. La espada sigue estando en el lugar que le corresponde y el estandarte también. No hay rendición posible.
ResponderEliminarPero los años no perdonan, el cansancio se acumula y el viejo guerrero, solo saldrá a luchar, si tiene que hacerlo por lo que más ama. Las demás causas las considera perdidas de antemano, es en eso donde ha perdido su fe.Las ideas estaban y están clarísimas.
Un beso Antonio
Doña Anónima
No esperaba menos de usted, Doña-Anónima. Y, entiéndame, no es que perdamos la fe en "las demás causas"; simplemente descubrimos que hay causas que están 'de más'.
ResponderEliminarUn beso.
Es verdad muchas veces nos pasa por la mente el ser anarquicos y eso es como consecuencia de tantas injusticias y abusos que vemos cotidianamente en todas las esferas.Elena A.
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