Ir al contenido principal

Cuestión de fe

.



.

Si mi fe me lleva a crear o aumentar vida, ¿para qué queréis más prueba de mi fe? Cuando las matemáticas matan, son mentira las matemáticas.
M. de Unamuno, Vida de don Quijote y Sancho



A veces, uno tiene ganas de no tener ganas de lo que suelen tenerse.

A veces uno ejerce el descaro ante el mundo y le sostiene la mirada sin pretensión de nada, sin intención alguna; sólo para fastidiarlo; sólo para que se dé cuenta de que no le importan su menosprecio y su estafa; de que aún es capaz de querer de verdad, de soñar de verdad y esperar de verdad mucho más que la puerca verdad de su acomodo.

A veces uno se apunta a la anarquía de los paralelogramos –que es anarquía que ignoran casi todos los que en la acracia militan de oficio– para dar un respiro a la razón asmática, asfixiada por logros sin aire.

A veces, da lo mismo todo; porque todo es el pronombre de un suceso espurio, de un afán troquelado por un encantamiento. Don Quijote lo comprendió una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio… Y embrazó adarga y empuñó espada para desfacer tan deshonroso reino.

Con don Miguel –cualquiera de los dos, Cervantes o Unamuno– uno sigue creyendo en esa derrotada empresa.
.

Comentarios

  1. ¡Qué difícil!,Antonio, después de andar tantos caminos...
    Pero me alegro que conserves tu fe.
    Yo aquí sigo, en la brecha, peleando. Sin fe, pero peleando.
    Un gran beso.
    Doña Anónima

    ResponderEliminar
  2. Y tanto...Soñar,soñar...

    Hoy más que nunca triunfa el capitalismo, aunque ponga en riesgo el sistema-Tierra.

    Un beso de Dulcinea,aunque hoy en día no funcione.

    ResponderEliminar
  3. No se puede pelear sin fe, mi querida Doña-Anónima. Sin fe, se entrega la espada y se rinde el estandarte. Mírese Vd. mejor las intenciones porque andan algo confusas: se “pelea” cuando se “cree”; cuando no, se firma un armisticio...

    Y “se cree” en “lo otro”.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Los dioses, mi temida Circe, soléis hablar idiomas que se me escapan. Mortalmente hablando, que es la única forma en que yo puedo hablar, lo que no entiendo es por qué lleva el hombre un millón de años (más o menos, se entiende) intentando ajustar “el ser” al “deber ser”, lo que “quiere” a lo que “debería querer”. Para mí, don Quijote es el arquetipo de un bello acoplamiento entre ambos. De ahí mi “fe”.

    Un beso, como “es debido”.

    ResponderEliminar
  5. De firmar armisticios nada de nada y mucho menos creer en lo contrario. La espada sigue estando en el lugar que le corresponde y el estandarte también. No hay rendición posible.
    Pero los años no perdonan, el cansancio se acumula y el viejo guerrero, solo saldrá a luchar, si tiene que hacerlo por lo que más ama. Las demás causas las considera perdidas de antemano, es en eso donde ha perdido su fe.Las ideas estaban y están clarísimas.
    Un beso Antonio
    Doña Anónima

    ResponderEliminar
  6. No esperaba menos de usted, Doña-Anónima. Y, entiéndame, no es que perdamos la fe en "las demás causas"; simplemente descubrimos que hay causas que están 'de más'.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  7. Es verdad muchas veces nos pasa por la mente el ser anarquicos y eso es como consecuencia de tantas injusticias y abusos que vemos cotidianamente en todas las esferas.Elena A.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

La metáfora amable

El mundo está tenso, enrarecido. Casi todo lo que uno oye o lee es desagradable; y si no lo es, parece contener un inquietante presagio. A los felices veinte del pasado siglo les sucedieron los amargos treinta y los trágicos cuarenta. Latía extraño el hombre, y cuando el hombre late de ese modo, algo podrido cocina la historia. Cientos, miles de veces ha ocurrido así. Para Sísifo –siempre Sísifo–, al final del esfuerzo sólo está la derrota. Su modesto placer de coronar la cumbre es efímero y repetidamente inútil. No hay paz ni paraíso al cabo de la escalada; sólo desolación, tristeza, crueldad, destino… ¿Existe el destino? ¿Debe ocurrir siempre lo que siempre ha ocurrido? ¿Es de verdad la historia la brillante sustitución de la fatalidad natural por la libertad humana o es simplemente la metáfora amable de la ‘ordenada’ crueldad de aquélla? Las especies combaten, y se destruyen y sustituyen. ¿Y las culturas? ¿Y los pueblos del hombre?... ¿Qué de especial creímos ver en los h...

La tristeza de la inocencia

Por Julia y a su hijo Julio Me han llegado noticias tristes por ese golpe tan temido de los teléfonos, repentinos y traidores como es su costumbre. Un familiar lejano, una mujer, mayor desde luego, aunque eso... ¿qué importa? …Y  he pensado en uno de sus hijos; un niño detenido por la vida, varado en una luz de infantil inteligencia que oscureció la caprichosa divagación de un cromosoma y nació bendecido de inocencia interminable. He pensado en ese niño, que ha cumplido ya los años de los hombres, aunque no sus soberbias ni vanidades... Y he pensado en la tristeza y el abandono, un abandono en su caso más cruel por la distancia inmensa de los otros. He pensado en el desconcierto de su ternura mirándose al espejo; y en el estupor de su niña memoria ante el beso sin labios de su madre. Un río de pequeños recuerdos; tal vez, algunas lágrimas; un no saber, un  sí sufrir la soledad repentina, inexplicable...Y el dolor de su alma en carne viva golpeándose desco...

Napoleón y el ruido

. Lo he oído de dos formas sutilmente diferentes: la música es el más bello de los ruidos, pero ruido al fin ; y, la música es el menos molesto de los ruidos … Se parecen, desde luego, pero la primera afirmación suena más física y la segunda más militar , más napoleónicamente militar . Es probable, no obstante, que el tímpano de Napoleón, acostumbrado al eco grave y sordo de la pólvora negra, estableciera tan duro contraste entre el ruido y la música con intención que se nos escapa: tal vez pretendía dignificar a aquél, antes que menospreciar a ésta. Si así fuera, yo aplaudiría la frase porque la pólvora negra estalla con la cadencia subterránea y profunda de una tragedia griega. La otra, sin embargo, la que llaman sin humo –la de nuestros días– revienta los oídos como una telenovela hortera de media tarde. Naturalmente, esto es una apreciación muy personal. Lo que es evidente es que hay vibraciones de las moléculas del aire que incomodan – ruidos – y otras que no – música –. Las prime...