martes, 25 de marzo de 2014

Reflexiones sobre la caverna


Todo el mundo tiene sus fobias. Entre las mías, el mal olor ocupa un lugar destacado. Tal vez eso diga poco de mi racionalidad y mucho del animal que la sostiene; aunque, visto lo visto y de lo que es capaz aquélla, no creo que tal minucia deba preocuparme.

Sea como fuere, lo cierto es que me pone mal cuerpo hablar sobre (y desde) la caverna, porque en la caverna hay una oligarquía de esclavos con cadenas relucientes que se cagan en las herrumbrosas cadenas de todos los demás. Esto agrava la situación aquí abajo pues, al hecho de vivir entre sombras y mentiras, tenemos que sumar el insufrible olor de su descomposición dominante.

La verdad es que da asco la caverna. Algo de esto suponíamos ya desde que un fugitivo escribió sobre nosotros un cuento de penumbras subterráneas y exteriores claridades… De días con sol y noches de luna. Pero aquel prófugo de la oscuridad, que tuvo el arrojo de un regreso sin aplauso, no habló de nuestro olor, no aclaró que, además de padecer el entierro en la ignorancia, teníamos que sufrir  el hedor de su desecho, teníamos que yacer bajo la inmundicia de sus actos por soportar el indecente brillo de sus cadenas.

Aunque el olor, este olor permanente a alcantarilla y vómito, empiezo a pensar que no es cosa de la caverna, sino asunto de sus subterráneos… Vamos, de otra caverna excavada en la caverna… De un submundo del submundo. Ése tan esclavizado en que ni siquiera sus prófugos pretenden los días con sol y las noches de luna… Que sólo aspira a otra caverna un poco más allá de la suya.


Un exterior, tan interior, que huele igual de mal, que igualmente es tan fétido. 


9 comentarios:

Susi Eguia dijo...

"¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo
deseo de dormir!… ¿Sabes?: el sueño
es un estado de divinidad.
El que duerme es un dios
El sueño es en la vida el solo mundo
nuestro, pues la vigilia nos sumerge
en la ilusión común, en el océano
de la llamada «Realidad». Despiertos
vemos todos lo mismo:
vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego,
las criaturas efímeras… Dormidos
cada uno está en su mundo,
en su exclusivo mundo:
hermético, cerrado a ajenos ojos,
a ajenas almas; cada mente hila
su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!)
Oh, bienaventurados los que duermen!
Para ellos se extingue cada noche,
con todo su dolor el universo
que diariamente crea nuestro espíritu.
Al apagar su luz se apaga el cosmos.
El castigo mayor es la vigilia:
el insomnio es destierro
del mejor paraíso…
«El día es de los hombres; mas la noche,
de los dioses», decían los antiguos.
amigo: mucho sabes;
pero mi sueño sabe más…
yo lo que tengo, amigo, es un profundo
deseo de dormir…"
Un beso

Antonio Azuaga dijo...

Exquisitamente elegante, querida Doña A, la compañía de Nervo con que regalas esta entrada. Son comunes, sin duda, las ganas del sueño porque la vigila de que somos capaces es demasiado soez.

Gracias por tu sensibilidad.

Un beso.

Olga Bernad dijo...

Pensar un perfume (o en su idea o su rastro, o su recuerdo) puede ser una bandera. Se me ocurre.
Un beso, maestro.

Antonio Azuaga dijo...

No es mala “bandera”, mi querida Olga, para militar bajo ella; sobre todo en tiempos que dan tan pocas alegrías a nuestras subterráneas narices. Me ha recordado –perdón por autocitarme– aquel soneto de ingenuo optimismo que acababa arrancando perfumes de los inventos de la lluvia. Seguro que sabes a cuál me refiero, aquél de mayo de 2008 (¡qué barbaridad!..., ¡hace ya seis años!) que terminaba…

…De par en par he abierto las ventanas.
Rompe el atardecer atardecido
una hebra de sol tímida y rubia.
Y ajeno, sin querer, como sin ganas,
un perfume me arranca del olvido
una rosa inventada por la lluvia.

Ojalá, podamos abrir las “ventanas” que dan a esa “bandera”.
Gracias por el inmerecido cariño de tu compañía.
Un beso.

Susi Eguia dijo...

Felicidades, Antonio. Que tengas un buen día hoy y para siempre.
Un beso

veridiana dijo...

Buenas tardes Antonio!!.Compartimos cumpleaños, siempre me acordaré de ti...

Muchas Felicidades!!!

Un beso.

Antonio Azuaga dijo...

Muchas gracias a las dos. Perdonad mi retraso en decíroslo, pero he estado todo el día fuera de casa, ocupado en esa actividad que, según algunos intérpretes del PISA, consiste en “tocarnos las narices”. En fin, son cosas de estos “retorcidos” tiempos.

Un beso para cada una y muchas felicidades también a ti, Veridiana, que tienes además la amabilidad cumpleañera de compartir abril conmigo.

Olga Bernad dijo...

¡¡Felicidades con un poquillo de retraso!!

Antonio Azuaga dijo...

Muchas gracias, Olga. No importa ese "poquillo de retraso"; después de todo, ¿qué son un par de días entre tantos años...? Nada, un decimal insignificante.
Un beso.