Ir al contenido principal

Con tanta tristeza




Nunca he visto llover con tanta tristeza. Ya no me atrevo a escribir de pequeñeces. De cosas que parecen haber perdido el derecho a ocupar algún renglón en la esperanza. Se me quitan las ganas de hablar de días como hoy, que han sido lluviosos y algo melancólicos, de los jardines a punto de creerse alquileres de la primavera, del olor inventado de las flores que aún no saben serlo, de los niños que alegran los paisajes y no están, y parecen haber desaparecido tras el improbable flautista de un cuento. ¿Dónde está ese racimo de cosas pequeñas, insignificantes, esas humildades de los días que a fuerza de estar ausentes se nos antojan de pronto imprescindibles? ¿Dónde está el mundo que creímos soñar allende nuestros ojos, al cabo de nuestros oídos, al filo de nuestras manos…? ¿Dónde han ido a parar las formas y los ruidos, los besos, las caricias…?

Nunca he visto llover con tanta tristeza como en estos días. Nunca con tanto desamparo… Sobre el jardín solitario y las calles vacías, sobre el asfalto mudo que ningún coche a turbar se atreve, sobre los árboles y los paseos desconcertados ante tanto silencio, frente a tanta ausencia…

Hoy he visto llover como nunca pensé que pudiera llover… Con tanta tristeza!


Coslada, 1 de abril de  2020

Comentarios

  1. Gracias por dar voz al sentimiento de muchos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, aunque poca voz es esta voz. Esto que nos ha ocurrido necesita gargantas más poderosas.
      Un saludo

      Eliminar
  2. Si que es triste, si. Parece una pesadilla amarga; de estas pesadillas que cuando las sueñas eres consciente de que todo lo que sucede es un mal sueño y sin embargo se agarra a tí con tanta fuerza que no es posible desembarazarse de ella por mucho que lo intentes.
    Al final queda en el alma un extraño desasosiego entre irreal y real difícil de apaciguar.
    Los días aparecen envueltos en una bruma densa y van sucediéndose agarrados unos a otros llenos de melancolía.
    Sólo cabe la esperanza de que el futuro se llene de " ayeres".
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro, Susi, que, si "queremos" en voz muy alta, el futuro se llenará de "ayeres" para que los "ayeres" se hagan "mañanas".
      Un beso

      Eliminar
  3. Sigues escribiendo tan bien.. ♥️

    Hace un par de días te busqué,
    después de cuatro años de ausencias.
    Ha sido como si de nuevo el destino quisiera que supiera de ti.
    Angélica

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias, Angélica. Como ves, soy un poco desastre.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

La metáfora amable

El mundo está tenso, enrarecido. Casi todo lo que uno oye o lee es desagradable; y si no lo es, parece contener un inquietante presagio. A los felices veinte del pasado siglo les sucedieron los amargos treinta y los trágicos cuarenta. Latía extraño el hombre, y cuando el hombre late de ese modo, algo podrido cocina la historia. Cientos, miles de veces ha ocurrido así. Para Sísifo –siempre Sísifo–, al final del esfuerzo sólo está la derrota. Su modesto placer de coronar la cumbre es efímero y repetidamente inútil. No hay paz ni paraíso al cabo de la escalada; sólo desolación, tristeza, crueldad, destino… ¿Existe el destino? ¿Debe ocurrir siempre lo que siempre ha ocurrido? ¿Es de verdad la historia la brillante sustitución de la fatalidad natural por la libertad humana o es simplemente la metáfora amable de la ‘ordenada’ crueldad de aquélla? Las especies combaten, y se destruyen y sustituyen. ¿Y las culturas? ¿Y los pueblos del hombre?... ¿Qué de especial creímos ver en los h...

La tristeza de la inocencia

Por Julia y a su hijo Julio Me han llegado noticias tristes por ese golpe tan temido de los teléfonos, repentinos y traidores como es su costumbre. Un familiar lejano, una mujer, mayor desde luego, aunque eso... ¿qué importa? …Y  he pensado en uno de sus hijos; un niño detenido por la vida, varado en una luz de infantil inteligencia que oscureció la caprichosa divagación de un cromosoma y nació bendecido de inocencia interminable. He pensado en ese niño, que ha cumplido ya los años de los hombres, aunque no sus soberbias ni vanidades... Y he pensado en la tristeza y el abandono, un abandono en su caso más cruel por la distancia inmensa de los otros. He pensado en el desconcierto de su ternura mirándose al espejo; y en el estupor de su niña memoria ante el beso sin labios de su madre. Un río de pequeños recuerdos; tal vez, algunas lágrimas; un no saber, un  sí sufrir la soledad repentina, inexplicable...Y el dolor de su alma en carne viva golpeándose desco...

Napoleón y el ruido

. Lo he oído de dos formas sutilmente diferentes: la música es el más bello de los ruidos, pero ruido al fin ; y, la música es el menos molesto de los ruidos … Se parecen, desde luego, pero la primera afirmación suena más física y la segunda más militar , más napoleónicamente militar . Es probable, no obstante, que el tímpano de Napoleón, acostumbrado al eco grave y sordo de la pólvora negra, estableciera tan duro contraste entre el ruido y la música con intención que se nos escapa: tal vez pretendía dignificar a aquél, antes que menospreciar a ésta. Si así fuera, yo aplaudiría la frase porque la pólvora negra estalla con la cadencia subterránea y profunda de una tragedia griega. La otra, sin embargo, la que llaman sin humo –la de nuestros días– revienta los oídos como una telenovela hortera de media tarde. Naturalmente, esto es una apreciación muy personal. Lo que es evidente es que hay vibraciones de las moléculas del aire que incomodan – ruidos – y otras que no – música –. Las prime...