. Lo he oído de dos formas sutilmente diferentes: la música es el más bello de los ruidos, pero ruido al fin ; y, la música es el menos molesto de los ruidos … Se parecen, desde luego, pero la primera afirmación suena más física y la segunda más militar , más napoleónicamente militar . Es probable, no obstante, que el tímpano de Napoleón, acostumbrado al eco grave y sordo de la pólvora negra, estableciera tan duro contraste entre el ruido y la música con intención que se nos escapa: tal vez pretendía dignificar a aquél, antes que menospreciar a ésta. Si así fuera, yo aplaudiría la frase porque la pólvora negra estalla con la cadencia subterránea y profunda de una tragedia griega. La otra, sin embargo, la que llaman sin humo –la de nuestros días– revienta los oídos como una telenovela hortera de media tarde. Naturalmente, esto es una apreciación muy personal. Lo que es evidente es que hay vibraciones de las moléculas del aire que incomodan – ruidos – y otras que no – música –. Las prime...
Lo que pretendías comprobar parece que te dió resultado no?
ResponderEliminarYo, lo que he hecho, ha sido darme un paseo por esos espacios con jardines del 2009, ya un poco lejanos pero siempre amables y hermosos.
Me he encontrado, en el paseo, con el Caballero. Me encantan sus versos aunque no me he atrevido a decírselo. Sigo siendo un poco tímida. Ya ves! Y es que no sé si le agradaría que lo abordará de esa manera.
Un beso, Antonio.
Bueno no sé si el resultado es meritorio, pero al menos he encontrado la forma de subir audios sin depender de terceros, que siempre es una lata.
ResponderEliminarEn cuanto a encontrarse con el Caballero paseando por jardines del 2009 no es difícil dada su condición de inactual. Por razón de su nombre es siempre cortés y educado, no temas pues saludarlo si con él te encuentras. En cualquier caso, gracias en su nombre.
Un beso