Me lo dictó el Caballero Inactual allá por 2010. Lamentaba, como solía, su desubicación temporal; lo que, naturalmente, era lo mismo que no estar de acuerdo en casi nada con lo que al vivir hogaño se ha de estar. Según fue aumentando la vulgar ordinariez que le rodeaba, se sintió cada vez más incapaz de coexistir junto a ella. Y se murió de un trastorno degenerativo de la esperanza… en el tiempo, por supuesto. Léase, pues, este soneto por la elegancia de su atemporal recuerdo y la inelegancia de nuestra sucia vulgaridad.
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Gutierre de Cetina
No se lleva, lo sé. Diría, incluso,
que sin querer disgustas, que molestas;
que te presumen tonto, necio, iluso;
un patán trasnochado, un aguafiestas.
Pero aún somos verdad. Somos y amamos
de una forma irreal que nadie entiende.
Estamos –por estar donde no estamos–
sin hoy, ayer, mañana siempre aquende,
siempre aquí sin ahora... No se lleva
este amor –ya lo sé–, sino otras cosas;
no este afán de inventar un alma nueva
si te rozan los ojos de las diosas.
Porque a algunos nos basta una mirada.
Sólo eso, ya veis… aun siendo airada.
Revisión 25 mayo 2022
"Un trastorno degenerativo de la esperanza" seguramente eso es de lo que se mueren muchos de nuestros mayores, estoy segura de que ese es el diagnóstico de nuestra era.
ResponderEliminarNo me extraña que decidiera morirse, sin comprender ni ser comprendido.
"Porque a algunos nos basta una mirada.
Sólo eso, ya veis… aun siendo airada."
No es posible que estos dos versos tan hermosos sean comprendidos por la mayoría . Y...por eso se fue aunque todavía quedamos algunas personas que, aún, aspiramos a serlo.
Precioso como siempre. Espero que todavía conserves algunos más.
Un beso
Entrañables palabras siempre, Susi, que no poco agradecerá "el Caballero" donde quiera que su alma se halle. Y dices bien: ese proceso degenerativo de la esperanza es causa de frecuente mortandad entre muchos seres humanos.
ResponderEliminarUn beso