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…para un marciano capaz de analizar tanto psíquica como físicamente las radiaciones siderales, la primera característica de nuestro planeta sería ciertamente la de aparecerle no ya azulado por sus mares, o verdeante por sus bosques, sino fosforescente de Pensamiento.
Teilhard de Chardin. El fenómeno humano.
Demasiados iconos prescindibles.
Demasiado cartel de signo vacuo.
Demasiadas palabras sin palabra
que merezca la pena haberse dicho.
Demasiada señal por todas partes.
Por aquí, por allá… Por las moléculas
del aire tembloroso. Por la tinta
común de los bolígrafos… Por páginas
de blanco maltratado o autopistas
de apremiante vaivén y banda ancha.
Demasiado de todo… Demasiado
algoritmo sin cálculo y propósito
creyéndose ecuación innovadora.
Demasiado de nada que se quiera
lo bastante a sí mismo.
............................................Enajenada,
cruza la noche el alma como un astro
que supo amanecer... Y atardeció,
costra seca de sombra en el vacío.
11 octubre 2011
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…para un marciano capaz de analizar tanto psíquica como físicamente las radiaciones siderales, la primera característica de nuestro planeta sería ciertamente la de aparecerle no ya azulado por sus mares, o verdeante por sus bosques, sino fosforescente de Pensamiento.
Teilhard de Chardin. El fenómeno humano.
Demasiados iconos prescindibles.
Demasiado cartel de signo vacuo.
Demasiadas palabras sin palabra
que merezca la pena haberse dicho.
Demasiada señal por todas partes.
Por aquí, por allá… Por las moléculas
del aire tembloroso. Por la tinta
común de los bolígrafos… Por páginas
de blanco maltratado o autopistas
de apremiante vaivén y banda ancha.
Demasiado de todo… Demasiado
algoritmo sin cálculo y propósito
creyéndose ecuación innovadora.
Demasiado de nada que se quiera
lo bastante a sí mismo.
............................................Enajenada,
cruza la noche el alma como un astro
que supo amanecer... Y atardeció,
costra seca de sombra en el vacío.
11 octubre 2011
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Demasiada tristeza siento yo hoy. Y debería estar alegre: es fiesta, mañana no madrugo (esa pequeña tregua), me dan buenas noticias, pasan cosas bonitas... y, sin embargo, uno intuye fosforescencias vanas, algo no acaba de ser su cuenta justa.
ResponderEliminar"Damasiado de nada que se quiera lo bastante a sí mismo". "Demasiadas palabras sin palabra que merezca la pena haberse dicho". Pues sí, eso.
Pero volver por aquí me sigue causando la misma sensación. Alguien de imaginaria, por nada, para nada, para todos los que queramos acompañar un ladrido a la luna o a la tierra.
Un beso y gracias.
Gracias a ti, Olga. Casi ni tiempo he tenido para subir la entrada y me he encontrado con tu comentario. Gracias de verdad. Sólo deseo que borres esa tristeza, tan prescindible como los iconos de que yo hablaba. Es fiesta, como dices, y no tienes que madrugar para ver cómo amanece, porque, te lo diré con formas de piropo castizo, cualquier amanecer que se precie espera a que tú lo mires para convencerse de que ya es de día (confieso que estos decires son plagio del antañón “caballero”).
ResponderEliminarUn beso.
No se puede huir del presente,tal como éste es vivido.
ResponderEliminarUn beso ausente.
Eso es verdad, Veridiana; entre otras cosas porque si no, el presente dejaría de serlo.
ResponderEliminarBesos.
Mi solidaridad con las 2 cooperantes de MSF españolas, en África.
ResponderEliminarEn cambio, Antonio, hay muy poquito de "algo" que merezca la pena. Las personas cada vez están más vacías, como los iconos y los carteles. Efectivamente,demasiado de "todo" y "nada de nada" y en medio de ese vacío perdiéndose en ese bosque que nunca brota en Primavera y no tiñe de oro sus otoños.
ResponderEliminarUn beso
Doña Anónima
Todo un gesto por tu parte, Veridiana, que, sin ninguna duda, aplaude y comparte toda la gente de bien. Es uno de los "presentes" de que, desgraciadamente, no podemos "huir".
ResponderEliminar…Y Teilhard creyendo que nos dirigíamos hacia una noosfera donde los signos estarían llenos de significación y sentido.
ResponderEliminar¡Pobre Teilhard si viera cómo hoy las señales embarran, distorsionan o falsifican las razones que representan; si barruntara que no hay sobre la Tierra –ni al parecer habrá nunca– “esfera de pensamiento” que valga, sino sucia coprosfera excretada por los nuevos sofistas y los fariseos de viejísimo cuño!
Gracias, Doña Anónima, por la inteligente complicidad de tus palabras.
Besos.