jueves, 12 de noviembre de 2015

Palabras mientras noviembre



A mi padre, por todos los que le faltan, y a mí, por tantos que ya no tengo



Uno empieza a vivir ajeno a casi todo cuando se da cuenta de lo poco que tiene que ver con casi nada. En realidad, la vejez consiste en eso: en apartarse con estoica elegancia del mundo, indiferente ya al sueño por que alguna vez lo creímos sostenido. Un capitán honorable se hunde con su barco y llora el naufragio de su tripulación; un miserable salta por la borda y chapotea reclamando el auxilio de los equipos de salvamento.

Se muere de adentro hacia fuera cuando la vida nos traiciona, cuando se entrega a su negación antes de lo debido y, con tan infame alianza, nos expulsa de la luz y de los otros. Y se muere de afuera hacia dentro cuando la vida nos consiente, cuando nos autoriza a vivirla más tiempo del que pensamos mientras nos roba las almas con que la hicimos... Nos morimos entonces de todos los demás, de todos los que nos faltan; de cuantos, piedra a piedra, levantaron los muros de que arropamos las noches y, verbo a verbo, los balcones que abrimos a la esperanza... Nos morimos porque la vida se vuelve extranjera.

En el primer caso, la muerte encierra la crueldad de un destierro; en el segundo, la desolación de un abandono. Porque, cuando la vida te da tiempo, se muere de soledad; de la intratable soledad de los álbumes y la memoria.



Noviembre 2015

2 comentarios:

  1. Es aprender a estar consigo mismo mientras la memoria lo permite. Efectivamente todo o casi todo empieza a no significar casi nada, pero ese casi nada es lo que nos mantiene vivos por dentro y también por fuera. En realidad solo conservamos aquello que más amamos en el pasado y también en el presente. Quizás sea bueno, quizás sea mejor así, pues no es más que el preludio de la muerte.
    Y como ya dije en otro momento. Es que estamos hechos de otros, de aquellos que amamos y de aquellos otros que hubiéramos deseado que lo hicieran. Esa, en definitiva es la vida que se escapa.

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  2. Gracias por tu comentario, Susi. Sin duda estamos hechos de otros; un "otros" amplísimo en que caben los de ayer y de hoy, los de cerca y de lejos. Por desgracia, también hay un "otros" terrible cuya única voluntad es amputarnos esta humilde verdad que nos sostiene.
    Un beso.

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