El mundo está tenso, enrarecido. Casi todo lo que uno oye o lee es desagradable; y si no lo es, parece contener un inquietante presagio. A los felices veinte del pasado siglo les sucedieron los amargos treinta y los trágicos cuarenta. Latía extraño el hombre, y cuando el hombre late de ese modo, algo podrido cocina la historia. Cientos, miles de veces ha ocurrido así. Para Sísifo –siempre Sísifo–, al final del esfuerzo sólo está la derrota. Su modesto placer de coronar la cumbre es efímero y repetidamente inútil. No hay paz ni paraíso al cabo de la escalada; sólo desolación, tristeza, crueldad, destino… ¿Existe el destino? ¿Debe ocurrir siempre lo que siempre ha ocurrido? ¿Es de verdad la historia la brillante sustitución de la fatalidad natural por la libertad humana o es simplemente la metáfora amable de la ‘ordenada’ crueldad de aquélla? Las especies combaten, y se destruyen y sustituyen. ¿Y las culturas? ¿Y los pueblos del hombre?... ¿Qué de especial creímos ver en los h...
NNo se ve muy bien quedaria genial la foto hacerla inmensa
ResponderEliminargracias por compartir
En primer lugar quiero agradecerte la visita y la sugerencia que me haces, aunque, en realidad, la imagen si puede verse tamaño pantalla; pero he debido de explicarme mal. En esta entrada, esa imagen es un vínculo que, si haces clic sobre ella, redirecciona a otra página anterior titulada “Tiempo de liquidación”. Aquí vuelve a aparecer la misma composición fotográfica junto a un poema y su audio, cuyo recuerdo era el motivo principal de la entrada. Pues bien, si vuelves a hacer clic en esta imagen, ahora sí se amplia a toda la pantalla.
ResponderEliminarUn saludo y gracias de nuevo.