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El pequeño plural

  Qué rara sensación   vivir tan cerca de dejar de vivir y no importarme, ni querer apremiarlo o entorpecerlo, ni desear que ocurra o que se impida. Qué raro así vivir, con todo ya camino de su nunca, sin mi gente, que ya sólo en los álbumes habita, sin las calles aquellas, sin aquellas palabras que ordenaban el destino y las horas amables... Ya no acampan los sueños en mis noches, ni en mis días las vigilias fabulan horizontes. Todo parece ya que está cumplido, que no hay después que aliente al viejo ahora ni hazaña que cumplir. No queda tiempo. Qué rara sensación seguir paseando con esta indiferencia por las calles que fueron de mi gente, repitiendo   los verbos que aprendiera de sus labios, sin importarme ya que nada sea o deje ya de ser… Y, sin embargo, aborrecer tener que así perderos, mi   pequeño plural, que aún tanto amo.   30 agosto 2020     Foto original de Alex Carrillo

La tristeza avergonzada

  De las muchas tristezas que hasta ahora han traído estos pandémicos meses, no es la menor para mí la invocación a los “chamanes de la tribu” (léase influencer ) con que se pretende concienciar a los más jóvenes ante su presunta indiferencia por nuestros presentes males. Lo he visto y oído hacerse y decirse, con total impunidad y sin ningún pudor, a altos cargos, a medianos cargos, a portavoces de unos y otros, a colaboradores psicologizados y psicólogos “colaborizados”, a presentadores de telediarios, etc., etc. Todos remitiéndose a los datos sobre el significativo descenso en la edad promedio de los contagios. Treinta y ocho años son las últimas cifras al respecto, y se arguye que seguirán bajando. La avergonzada tristeza surge porque la hipótesis que ampara el recurso a esas personas, de tan granada influencia, es que a los más jóvenes no les ha llegado el mensaje con claridad ni han entendido el drama terrible de las cuarenta mil muertes habidas entre la soledad más cruel y la...

La admiración y el desprecio

  …el doctor Rieux decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio . Es un final optimista. Esperanzador, al menos. Aparece en la última página de La peste. Durante nuestro confinamiento pasado circuló por las redes otra cita, falsamente atribuida a Camus y a la misma obra, que decía, precisamente, todo lo contrario: Lo peor de la peste no es que mata los cuerpos, sino que desnuda las almas y ese espectáculo suele ser horroroso. Lo gracioso del caso es que, en aquellos momentos, el texto que debería haber circulado es el que recojo primero; porque entonces, en aquellos días de silencio y melancolía por las calles, había gente, ancianos sobre todo, muriéndose a borbotones ...

Recordando "Mística Coslada"

Hoy he estado haciendo pruebas para ver si controlaba aún la subida de vídeos y de audios. No tiene esto pues mayor importancia, menos aún si consideramos el natural escenario de vanos y ausencias. Se trata de un soneto perteneciente a la etiqueta En Coslada del año 2009.

Mirando el cielo

Mira el cielo una noche como ésta. Resta a su luminosa cicatriz la oscuridad y cuenta las estrellas hasta el agotamiento de los números. Invéntate un cometa o un sueño extraño que pueda proceder de cualquier parte que esté de ti muy lejos, de tan lejos que traiga en su equipaje dulces cartas de mundos que no existen, de paisajes que sólo el corazón visita a veces porque reina la paz sobre su nada. No pienses en los días que sufriste el cuchillo que vino por la espalda, ni en los horas de amor que te robaron enemigos oscuros; ni en la ira…   Mira el cielo una noche como ésta negra y brillante en luz cicatrizada, como si fuera el último homenaje de la vida a tus ojos, de los sueños al loco laberinto de tus lágrimas.   Julio 2020

De la crítica al desprecio

A Isabel la Católica, a Colón, a fray Junípero y a cuantos por sus obras no merecen el aprecio de los corazones más mezquinos.   El verbo criticar es verbo de bicéfala semántica que en su uso más cotidiano ha dejado gravemente ninguneado uno de sus sentidos. Consiste el perjudicado, que es por cierto el primero en el DRAE, en analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trate ; mientras el otro, el acaparador del sentido para el común de la gente, en hablar mal de alguien o de algo, o señalar un defecto o una tacha suyos . Es evidente que el primero connota mayor esfuerzo que el segundo porque eso de analizar cuidadosamente algo y valorarlo, con arreglo a los criterios que le correspondan,   exige mucho más de nosotros que hablar mal de lo que sea o insultar a quien nos apetezca, que es la versión hiperbólica del otro uso. No obstante, el problema no es ya que se ningunee el primero en favor del segundo, sino que éste a ...

La sonrisa

A mi nieta Irene Tendría que indagar qué geometrías avalan tan perfecta curvatura, qué ecuación de belleza y de ternura la explica entre infantiles alegrías, y ponerme a estudiar filosofías en tu carita sonriente y pura, y no las que nos llenan de amargura con la edad los trabajos y los días. Ya sé que aún no me entiendes. Lo que escribo cruza por tu inocencia entre rumores que no sabes que están en verbo vivo. Ríe siempre como hoy y nunca llores. Nunca tu seriedad; te lo prohíbo… Esa risa es de Dios, aunque lo ignores. 27 junio 2020