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El alma de las fotografías

  Hay pueblos primitivos que se niegan a que les fotografíen porque piensan que se les roba el alma. El etnólogo y fotógrafo Guido Boggiani (1861 - 1901) quizá haya significado un dramático testimonio de ello. No obstante, hay que reconocer que, a pesar de todo, los pueblos primitivos no son tan primitivos como pensamos. A decir verdad, las fotografías, como casi todo lo que nos rodea, tienen alma. No estoy desbarrando, no estoy defendiendo una especie de neo-animismo, aunque reconozco que, en tiempos tan fecundos en parir doctrinas estúpidamente extravagantes, no es de extrañar que se sospeche tal cosa. Cuando digo alma , en casos como éste, me refiero a esa colección de detalles de nuestra vida que quedan emparentados con los objetos que la acompañan. Lo malo es que no reparamos en ellos; lo malo es cuánto perdemos de nosotros y del mundo por no hacerlo. Una fotografía es mucho más que la parmenídea paralización del tiempo para gozo o disgusto de la memoria. Una fotografía es un...

Soleares de la flor y el abismo

Un poemilla absolutamente inactual "El amor es una maravillosa flor, pero es necesario tener el valor de ir a buscarla al borde de un horrible precipicio. " Stendhal Fue a mediados de febrero, un día de vino y rosas que amaneció zalamero Coqueteaban los años con el deseo y la vida cuando pasaste a mi lado indiferente o mujer, que son dos formas distintas de ser lo mismo a la vez. Y al borde de un espejismo la flor de Stendhal quedó temblando sobre tu abismo. Desde entonces anda el alma arenando precipicios porque esa flor no se caiga. A mediados de febrero, un día de vino y rosas dejó el tiempo de ser tiempo. Porque el amor de verdad no es asunto de relojes, es cosa de eternidad. 19 abril 2022

Naturaleza, Historia y amorfia

  El ecologismo configura uno de los horizontes ideológicos más respetados en nuestros días. El cambio climático, el deterioro de los océanos, la destrucción de los bosques, las especies amenazadas… La Naturaleza, así con mayúscula, parece pues un objetivo prioritario de las mentalidades más progresistas en el mundo y también aquí, sobre esta tierra de nuestros quebrantos. Me llama sin embargo la atención que tan encomiable preocupación no vaya acompañada de la admiración educativa que debiera. Quiero decir que se quiere cuidar la vida del planeta sin que nos interese aprender nada de ella. Porque la Naturaleza es una narración ejemplar de la aparición, el desarrollo y la evolución de la vida. Goza de auténticos elementos didácticos: problema , ensayo de respuestas , selección entre éstas y conservación de la adecuada en la memoria genética. Y con esta primera mochila de aprendizajes, afrontamiento de un nuevo problema y repetición del proceso. Así sobrevive la criatura, así se ...

Enseñar Filosofía... ¿A quiénes?

  En los años que corren a veces se leen cosas que lo primero que nos parecen son bromas simpáticas. Por ejemplo, veo en El Confidencial, en una sección titulada El erizo y el zorro, el siguiente título: Enseñar Filosofía a los adolescentes no tiene ninguna lógica . Luego advierto con desolación que su autor, Ramón González Férriz, en absoluto estaba bromeando: iba en serio. Mi inquietud inmediata ha sido buscar las razones que justificaban tan contundente afirmación, porque así, a bote pronto, lo primero que me ha venido a la cabeza es que Aristóteles entró en la Academia de Platón, siendo un mozalbete de diecisiete primaveras y que cuando, tiempo después, fue requerido como preceptor de Alejandro, éste contaba trece añitos. Claro que, a continuación, se me ha llenado la memoria con los cuarenta y cuatro años de vida que dediqué a esta "maltratada" asignatura con alumnos que, sin trauma manifiesto, pasearon su adolescencia por ella con la misma atención, dedicación y compren...

El jardín de...

  Righteous Brothers-Unchained Melod Somos libres hasta que nos elegimos; luego sólo desarrollamos el yo que decidimos ser. Escribí esta pequeña verdad hace algunos años. Digo verdad porque, a poco que se quiera pensar, se entenderá que en ella van implícitas las dos ideas más grandes que, en algún momento desaparecido de la Historia, redondearon la definición del ser humano, esto es, la idea de libertad y la idea de compromiso . Por la primera nuestra imposible esencia resulta indefinida:  exceptuando las determinaciones genéticas, somos naturalmente inacabados. Por la segunda, una vez que nuestro ser queda encadenado a lo que la voluntad  elige querer ser,   esa decisión nos compromete y, en consecuencia, la humanidad que nos define se hace moral , que es probablemente lo único, a excepción de la genética y el tiempo, que no podemos dejar de ser. Poco de lo hasta aquí dicho es aportación mía; en casi todo hay un perfume gratificante y vital que no me cor...

Ser Cyrano

A Félix y a cuantos como él saben lo que es amar el teatro por su grandeza, sin vicarias exigencias Siempre he sentido por Cyrano la especial debilidad de un histrión fracasado. Digo esto porque entre los sueños rotos de la vida se me quedó el deseo incumplido y la voluntad naufragada de interpretarlo algún día. Tenía muy poquitos años, unos seis si no me falla la memoria, cuando vi por primera vez la película de Michael Gordon (1950) con José Ferrer en magistral encarnación del personaje. Y lo convertí en uno de mis héroes de referencia (he de aclarar que entonces no teníamos superhéroes; los nuestros no eran “super”, eran sólo héroes y al final se morían sin haber conseguido grandes cosas; sin embargo, podíamos soñar ser como ellos). Luego he visto más versiones, en cine y en teatro, pero siempre con el texto de Edmond Rostand, vertido a nuestra lengua, magistralmente en mi opinión, por Luis Vía, José O. Martí y Emilio Tintorer.  Circula en nuestros días una última versión (Cyran...

El caballero de Platón

  A mis años la servidumbre de la perfección anota en su haber muchas más derrotas que victorias. Incluso a veces, todas las batallas quedan definidas por las primeras y ninguna por las segundas. Pero lo peor no es eso, lo peor es que, en estos tiempos, los locos que aún quedamos empecinados en tan alto empeño somos objeto de vituperio y ridiculización social, cuando no de seria advertencia de persecución y destierro del reino de la corrección. Recuerdo hace muchos años una contundente sentencia de don Luis Solana -presidente a la sazón de lo que por entonces fuera Telefónica- que, confieso, me conmovió por su convicción envanecida: “La perfección no existe, y además es fascista”. ¡Toma ya!, me dije, ¡lo perfecto que hay que ser para saber que la perfección no existe y encima calificarla! Yo, que nunca he tenido tan altas dotes, jamás fui capaz de negarle la existencia, pero siempre he querido servir al sueño de su posibilidad. Y en este soneto queda muy claro lo torpe -y pesimista...