Ir al contenido principal

El mundo desocupado


Un día pasas por donde pasas siempre y, de pronto, “siempre” es un vacío, seco en sus soledades y abandonos, vano en el aire de nombres que no están en donde estaban. Un día sólo hay cosas: una mesa, una silla, un largo corredor, una ventana…, una colección de inútiles objetos que acata imperturbable la intromisión del sol cuando amanece.

Un día te dan ganas de hablar un rato con las cosas. Sólo con ellas, tan dispuestas a estar y recibirte en cualquier momento. Con ellas y las sombras adheridas, esa prolongación de la vida que sedimenta en todo cuanto toca. Porque un rincón vacío es mucho más que una porción de espacio, es el refugio de algo que ha ocurrido y fue sonrisa, o se creyó inquietud sin que luego alcanzase el rigor de ocupación siquiera. Y quien dice un rincón, dice un bolígrafo que escribe una palabra intrascendente y acaba convertida en un destino; o un libro que entretiene sus páginas en unos ojos y les roba después el norte a su mirada…

Están llenas de vida las cosas. Y tengo ganas hoy de hablar con ellas. No sé, quizá es que esta mañana no estaba el mundo donde ayer lo había dejado.

Comentarios

  1. Un texto extraordinario. Muy evocadora imagen la del hombre que le habla a los objetos: refleja la necesidad de ser uno con la creación y ruina del espacio que nos rodea.
    Un saludo afectuoso,

    Hernán

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, Hernán. No es extraordinario, desde luego, pero te agradezco la decisión de decirlo y la intención de hallar en él esa unión con la ruina “que nos rodea”. Lo cierto es que las cosas a veces dan hasta miedo por toda la memoria que soportan.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Ese largo corredor desocupado me recuerda a aquella ciudad vacía de entusiasmo, a aquella entrada de marzo sobre las ciudades como escenarios. Aunque hoy digas que las cosas están llenas de vida, cuando hablamos con ellas hablamos con nuestra soledad, es la vida que volcamos sobre ellas la que las habita. La “pecera melancólica” de Miguel Hernández, nuestro corazón, el único que se queda con nosotros hasta el final, es el que da vida a las cosas.
    Buenos días, Antonio, para variar.
    P.S.: Si hablas con las cosas, procura que no te vean. Hay gente muy rara (jardineros, etc.:-)

    ResponderEliminar
  4. ¡Cómo no habría de recordarte!: estas “cosas” son trasunto de aquella ciudad. Por cierto, fue por entonces cuando intuí (en realidad, lo había intuido antes) que eras una extraordinaria “escritora”. ¡Qué listo soy!: era verdad.
    Gracias, Olga, por tu visita. Respecto a la gente “rara”, no hay cuidado: desde el episodio del jardinero recurro a la telepatía para charlar con los interlocutores más extravagantes.
    Besos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

La metáfora amable

El mundo está tenso, enrarecido. Casi todo lo que uno oye o lee es desagradable; y si no lo es, parece contener un inquietante presagio. A los felices veinte del pasado siglo les sucedieron los amargos treinta y los trágicos cuarenta. Latía extraño el hombre, y cuando el hombre late de ese modo, algo podrido cocina la historia. Cientos, miles de veces ha ocurrido así. Para Sísifo –siempre Sísifo–, al final del esfuerzo sólo está la derrota. Su modesto placer de coronar la cumbre es efímero y repetidamente inútil. No hay paz ni paraíso al cabo de la escalada; sólo desolación, tristeza, crueldad, destino… ¿Existe el destino? ¿Debe ocurrir siempre lo que siempre ha ocurrido? ¿Es de verdad la historia la brillante sustitución de la fatalidad natural por la libertad humana o es simplemente la metáfora amable de la ‘ordenada’ crueldad de aquélla? Las especies combaten, y se destruyen y sustituyen. ¿Y las culturas? ¿Y los pueblos del hombre?... ¿Qué de especial creímos ver en los h...

Napoleón y el ruido

. Lo he oído de dos formas sutilmente diferentes: la música es el más bello de los ruidos, pero ruido al fin ; y, la música es el menos molesto de los ruidos … Se parecen, desde luego, pero la primera afirmación suena más física y la segunda más militar , más napoleónicamente militar . Es probable, no obstante, que el tímpano de Napoleón, acostumbrado al eco grave y sordo de la pólvora negra, estableciera tan duro contraste entre el ruido y la música con intención que se nos escapa: tal vez pretendía dignificar a aquél, antes que menospreciar a ésta. Si así fuera, yo aplaudiría la frase porque la pólvora negra estalla con la cadencia subterránea y profunda de una tragedia griega. La otra, sin embargo, la que llaman sin humo –la de nuestros días– revienta los oídos como una telenovela hortera de media tarde. Naturalmente, esto es una apreciación muy personal. Lo que es evidente es que hay vibraciones de las moléculas del aire que incomodan – ruidos – y otras que no – música –. Las prime...

Por si llueve mayo

. Ayer llovió, y el jardincillo que tengo delante de casa se puso a oler como sólo sabe hacerlo cuando llueve mayo. No tenía ganas de escribir, sino de recordar. Y entre esos tejemanejes de la memoria, me vino con el olfato este soneto de hace más o menos un año; de allá por este mes, cuando 2008. Alguno lo recordaréis. Cuelgo aquí su lectura como agradecimiento a la entrañable y espléndida parcela de amigos que tanto –y tan generosamente– me habéis acompañado. Por si llueve mayo… Por si podéis oler después en un jardín su amable invento... .

La tristeza de la inocencia

Por Julia y a su hijo Julio Me han llegado noticias tristes por ese golpe tan temido de los teléfonos, repentinos y traidores como es su costumbre. Un familiar lejano, una mujer, mayor desde luego, aunque eso... ¿qué importa? …Y  he pensado en uno de sus hijos; un niño detenido por la vida, varado en una luz de infantil inteligencia que oscureció la caprichosa divagación de un cromosoma y nació bendecido de inocencia interminable. He pensado en ese niño, que ha cumplido ya los años de los hombres, aunque no sus soberbias ni vanidades... Y he pensado en la tristeza y el abandono, un abandono en su caso más cruel por la distancia inmensa de los otros. He pensado en el desconcierto de su ternura mirándose al espejo; y en el estupor de su niña memoria ante el beso sin labios de su madre. Un río de pequeños recuerdos; tal vez, algunas lágrimas; un no saber, un  sí sufrir la soledad repentina, inexplicable...Y el dolor de su alma en carne viva golpeándose desco...

El destino de las supernovas

. . Luz, ¡más luz! J. W. Goethe …somos polvo de estrellas C. Sagan La mayor parte de los átomos es vacío . Al cielo le ocurre algo parecido con la oscuridad. La luz es toda una excepción: un paseo puntual de diminutas y alejadas insolencias. Porque la luz es una insolencia, un atrevimiento, una osadía rodeada de sombras que, al cabo, revienta hastiada de tanta y tan constante hostilidad. Luego se esparce en la noche, como un raro prodigio, y siembra lugares y posibles miradas. Del agotamiento de la luz ante su empresa nacen rincones en la oscuridad, surgen otras diminutas y alejadas insolencias que miran al cielo y admiran su vencida hazaña. Eso dicen al menos los sabios que de aquélla saben. El hombre es la mies de una derrota, el pan de un desastre. Pero también el atleta que recoge el testigo de una rebeldía luminosa. El hombre es un héroe trágico que se obstina en la luz, como la luz se obstina en no ser su contrario. Supongo que es así porque si no, ser humano sería una indecenc...

Palabras para nunca y siempre

  Por más que al mar echemos la red de la memoria, lo que al cabo permanece no es la faz de la verdad escurridiza entre sus aguas; sólo queda la trama, la enredada ficción de nuestra injuria. La verdad apenas es el impotente discurso de nuestra tristeza. El hermeneuta (*)   He soñado un reloj en el que todo lo posible es suceso y he sufrido la hora más terrible de la Historia. He soñado y he visto cada fulcro de toda certidumbre amenazado por el yugo implacable que encadena la verdad tras la paz de la apariencia. . He soñado ─pero no ha sido un sueño─ que podía leer en las entrañas de la alada pupila del que miente; y no puedo volver a ser el mismo. . La Historia es enemiga, y espantosa la red que filtra el mar de su memoria: sólo los nudos de la urdimbre quedan, la infamia fluye, lenta, hacia el olvido.     19 abril 2025   (*) Azuaga, Antonio.  La asamblea de las sombras EXLIBRIS EDICIONES S.L. Mad...

Mística Coslada

. En Coslada, Madrid. Otro verano besando la costumbre del solsticio. Tú, donde siempre: allá en el edificio perfecto de un delirio transmundano. Tú donde tú… Y yo, en el mano a mano con la tierra, el olvido y ese oficio de inventarle a la luz un artificio que para nadie alumbra. Luce en vano la palabra en las noches estrellada; gravitación inversa del deseo que se arroja a la altura para nada; para sacar a un verso de paseo, como a un perro, y caer donde no existe nada más que una ausencia larga y triste. 25 de junio de 2009 .

Metáforas de Dios

Cuesta una barbaridad. Es como levantarse de una larga convalecencia. Flaquean las palabras; son inseguras, igual que el músculo acostumbrado al tedio, a la postración. Pero un día, de repente, el alma se da el alta. Y siente ganas de incorporarse, de echar a andar y pasear por su viejo dormitorio, de levantar las persianas del silencio y comprobar si ya es de día, si ha vuelto a ser de día después de tanta noche. Comprueba entonces que el verano se ha convertido en otoño y el otoño en premonición del invierno. Y que el mundo sigue estando donde estaba y tan poco bien como estaba antes. Dan ganas de no salir, para qué engañarnos. Flaquean las palabras desde luego: la voluntad de su destino descubre un pobre entusiasmo. Pero es voluntad . Al fin y al cabo, voluntad , un órdago de la sinrazón. Y, como Lázaro, el alma se levanta y anda. Un buen amigo, los buenos amigos lo son por su capacidad de tocarnos el corazón, me ha regalado hoy, sin merecimiento por mi parte, un bello CD ...

Glosando a don Juan de Tassis *

  Siempre he sentido una especial debilidad por Villamediana. Este Conde, este don Juan de Tassis, tan de su tiempo y leyenda, se me ha cruzado cientos de veces en la vida. Leía ayer una composición suya sobre el desengaño; y se me que quedó en la memoria la última redondilla. Lo justo era glosarla. Me gusta la lejana musicalidad que deja una glosa. No son frecuentes hoy, o yo no las conozco. Recuerdo a Gerardo Diego (otra debilidad mía) haciéndolo, también del “Conde”, sobre un soneto de milagrosos ojos que no se conoce lo suficiente (en mi opinión por lo menos). Innecesario es decir que lo mío no es más que un ejercicio de temporal vecindad del alma. Y, ya se sabe, hay vecinos que viven en el “Bajo”, yo por ejemplo, y vecinos que miran desde el “Décimo”, don Gerardo sin ir más lejos. Para Charo Las razones que no digo no son las que menos siento, mas por no darlas al viento quiero que mueran conmigo. Tantas cosas he callado a lo largo de la vida; tanta palabra vencida; tant...

A/A Caballero inactual

Me gustaría volver a hablar contigo. Aunque, más que una apetencia, es una necesidad; ya sabes, cuando el mundo elige ‘colores’ raros, echo muchísimo de menos tus pinceles sin hoy. Es un mecanismo de defensa, una comezón por redescubrir claridades al margen del tiempo. Tú eres un especialista en los matices acrónicos de la esperanza, ésos que a veces pintan paisajes que no hallarán jamás escena en nuestros ojos; paisajes que, sin embargo, inventan la ilusión suficiente para empujar hacia delante la vida que nos queda. Después de todo, vivir es dibujar un futuro que jamás ocurre, un después en el que pasan otras cosas que no tienen que ver con las que esperábamos. Pero no importa: si el alma se ejercita en presumir la maravilla, el hombre se fortalece para afrontar su imposibilidad; siempre será capaz de reconstruir aquélla. Por eso me gustaría hablar contigo, para escuchar noticias ajenas a los hechos, crónicas de alguna hazaña sin aquí y sin ahora. Porque ahora y aquí no...