Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas que coinciden con la búsqueda de "caballero inactual"

Los caminos de las palabras

Me lo envía el Caballero Inactual, de quien hace años nada sabía. A veces las palabras andan por veredas que se cruzan en extraños significados, o discurren con ellos en paralelo destino, o los hacen divergir hacia paisajes contrapuestos. Cuando hablamos, hay que andarse con mucho cuidado con las cosas que se dicen porque en muchas   ocasiones es fácil elegir un camino de trazado amable a nuestro pensamiento que nos hace acabar donde éste no pretendía. Últimamente oímos muchas estupideces, consecuencia de similares distracciones, y cuando las comete alguien que a priori no consideramos estúpido, nos sumen en inquietantes sospechas. ¿Nos estarán tomando el pelo? ¿Son conscientes de que lo que dicen no es así y, por tanto, no se trata de un error sino de una mentira? Y si es una mentira, ¿nos están considerando tontos? Pondré un ejemplo cogido al azar de la prensa del día. Habla el ministro de Sanidad refiriéndose a la manifestación del 8 de marzo pasado: " Esos días s...

El “e-mail” del caballero

. Qué cosas tiene este hombre que, de “caballero inactual”, ahora parece quererse atemporal y caballero. Un “email”, que le cuadra menos que a mí la simpatía, unas pocas palabras… Amigo mío, le adjunto unas seguidillas que, aunque no se lo crea, son de verdad. No son “seguidillas compuestas”, que viajan con coda, sino “simples”, que a mí me nacen del corazón y sus razones. No le envío mi domicilio porque ahora mismo vivo en ninguna parte. Ya le contaré. No sé qué tendrá que contarme, pero como yo sigo en huelga –que no holganza– de palabras, he aprovechado el latido de ese corazón anacrónico para que suene el silencio de este otro envejecido. Sin querer me dijiste que me querías, esas cosas te pasan por distraída. Por mirar de reojo, por no mirarme, por dejarme a la suerte de un tal don nadie. Por cruzarme contigo sin tu mirada, pasajero del día, sombra nublada. Que ni sombra me dejas que me permita: un solar que la luz nunca visita. Sin querer, mira que eres, y yo sabiendo: ¡estocadas...

Noticias del "caballero inactual"

. Melodramático anda este hombre que se me antoja cada vez más raro. Hacía tiempo que no sabía de él, que no me visitaba ni me escribía, que no encontraba sus llamadas perdidas en mi móvil, ese rastreo de imposibles respuestas al otro lado de nuestras inquietudes. Y, mira tú por dónde, ayer, sábado 11 de octubre, me encontré al llegar a casa una larga carta suya. Cinco folios y medio para ser exactos. Me contaba allí experiencias extravagantes, sucesos extraordinarios que ponen en entredicho los límites de la verdad, cosas que para creerlas hay que hacer religión de la amistad. Sí, está cada vez más raro, tanto que su condición de inactual parece empezar a desearse convicta irrealidad, fantasía enfermiza, vanamente encarnada. Mucho me temo que el día menos pensado se acomode en él la doble disonancia del tiempo y del espacio. Un acomodo comprensible, al menos para Einstein. Entre la retahíla de extravagancias, me dejó este poema que transcribo. También extraño que lo firme él, por aque...

La mística profana del caballero

. . …un no sé qué que quedan balbuciendo. S. Juan de la Cruz Lo dejé por todas partes; y tú, pasando de largo, sin intención de enterarte. ¿Y para qué, digo yo, tendrá que empeñarse el hombre en dejarse el corazón? Zarcillos de la palabra, sin ánimo de enredarse a los muros de tu casa. Soledades trepadoras… Y una ventana cerrada y una hiedra religiosa. De más allá, todo el cielo; de más acá, repartido, un no sé qué por los suelos. Mal sabedor de la tierra, se me cayó sin querer y se volvió enredadera. Lo dejé por todas partes… Pero ya me da lo mismo que sigas sin enterarte. Que para qué, digo yo, tendrá que empeñarse un hombre en dejarse el corazón. El caballero inactual 21 febrero 2011 .

La vejez del caballero

. Es el último soneto que he encontrado del Caballero Inactual. Estaba en una carpeta entre un montón de facturas. Lo recojo hoy porque hace mucho que no sé de él. ¡A ver si se decide a dar señales de vida! . La mañana, otra vez, desdibujada; malconcebida, extraña, displicente… Mi mirada, sin ti tan indigente, tan vana en su rincón, rota en la nada… Me tengo que inventar otra mirada, fabular otro sol para otro oriente. Morir de ti ya ha sido suficiente; mi vida de después será inventada. Mi poca vida, claro. A estas alturas, vivir sólo es gastar una pobreza, una precariedad de amor y olvido; pasear la soledad y andar a oscuras… Y tropezar de nuevo en la extrañeza de un día que aun sin ti ha amanecido. .

Reencuentro con el "caballero inactual"

No lo veía desde el último atardecer, el cinco de marzo si no marro en la memoria. Estaba en el bar de siempre, aseado, impecable, elegante; con convicción anacrónica de estar de sobra en el mundo. Sobre la barra, una rosa de rojo desarbolado, ajado, teñido de oscuridad; una copa, por supuesto, y una servilleta de papel manuscrita de soleares: Ya me ves, tonto perdido, de lapicero y canuto, haciendo la “o” de olvido. Tonto del bote sin más, plantado sobre la acera por si te viera pasar. Por si en mí se repitiera la insensatez de ese invierno que se inventó primavera. No importa que se me quede gente que pasa mirando si luego tú me sucedes. Si de pronto eres verdad, sombra que la calle cruza y abre el sol de par en par. Qué malo es ser quinceañero cuando el reloj ha cumplido las horas de ya no serlo. Qué mala, esa obstinación humana de no querer que envejezca el corazón. Y aquí estoy, tonto del bote: tu cuartelero de día, tu imaginari...

Destiempos del caballero inactual

. Lleva una lentitud amarga tras los ojos. Él dice que es normal, cosa del tiempo. 'Deuda de los años y de las vulgaridades de la vida –me asegura– que ganan peso en la mirada y gravedad en su paisaje'. Se me pone poético y tópico, esdrújulo de pensamiento: 'envejecer no es más que acercarse a la extrañeza de uno mismo; averiguar la lejanía de los árboles y descubrir la magnitud del arbolado'. Me mira, con cierta burla ahora, y me pregunta si llevo encima algún papel en blanco. Registro los bolsillos y encuentro una cuartilla, casi limpia: tiene escrito en un margen algunos números –un teléfono quizá– que alguna vez quisieron no ser olvido. Se la doy y él, luego de apurar el último renglón de una cerveza, empieza a garabatear –tiene una letra infame– palabras, palabras, palabras… Sólo vengo a esta calle por si sucede que de pronto te cruzas entre su gente; ¡mira si tengo aún la ciega esperanza de ver el cielo! Sólo vengo por eso: por si me ocurres, por si el tiempo se ...

Volver a las soledades

. Ha vuelto porque aquí se dejó no sé cuántas soledades. Lo he visto más viejo; supongo que él también a mí. Mantiene la fachada por un generoso descuido de los años, pero el gesto es distinto: más enteco, más resignado; también, más desabrido. Hemos cruzado cervezas y brindado cigarrillos (en la calle, por supuesto). Hemos estado de acuerdo sobre las muchas mentiras y pocas verdades con que hogaño aderezan los hombres sus costumbres. Y al hablar del amor y el desamor, se le ha puesto en los ojos la memoria y me ha dicho: –Eso ya ni se entiende ni se lleva. Luego, con voz de aguardiente viejo, me ha leído estas soleares: He vuelto por un recibo que una vez firmé en tus ojos y tú has pagado al olvido. Por eso –y por más– he vuelto a pasear por tu calle y recorrer mis desiertos. Los días tuyos no están donde debieron quedarse: se fueron con los demás. Por decirlo que no quede; al cabo, todos sabemos lo poco que dura siempre . Son cosas del corazón: si al amor todo le sobra, también le so...

Soleares del ayer

Pasó otra vez por mi casa el Caballero Inactual. Hablamos largo y tendido, como siempre heterodoxos (más él sin duda que yo), de todo lo que nos duele, que es todo después de todo. Y de enredar las palabras con el tiempo, las naciones con su historia, las vidas con sus recuerdos, me dejó estas soleares con billetes de ida a lo que fuimos y regreso plausible a lo que somos. Acerca de aquel ayer que no quisiera haber sido, no vale cegarle el ser. Maldito remordimiento si sanar se cree arrancando los ojos a los recuerdos. Déjalos en paz mirar lo que son y lo que fueron y abraza su oscuridad. Sólo quien se atreve a ser, siendo quien no se quería, se puede al cabo querer. Porque la vida se hace a fuerza de tropezones con un yo que es un don nadie. Un yo de ensayo y error, de probeta cotidiana mezcla de sueños y amor. Laboratorio del alma empeñada en descubrir de qué ayer se hacen sus lágrimas. Para al cabo comprender que sin ellas nada fuera, que por ellas todo es. 10 enero 2022

Carta de mañana

. . Mi querido amigo, Ni siquiera sé si estás, si aún estás, pero esta pequeña ignorancia no importa mucho. Que sea o no posible que una carta llegue a reventar el tiempo es algo intrascendente. Lo que importa es que sepas que me acuerdo. De vosotros, de ti, de tantas horas heridas al amor de tanta vida. De tanta fantasía inventándonos el mundo. De tanta seriedad para juzgarlo; para meternos con él y con los hombres, con ese “gran demás” que son todos los hombres… Lo que importa es que sepas –estando o sin estar– que te sigo suponiendo en otro ahora. Y estas cosas llegan siempre; de una forma o de otra; a pesar de las ecuaciones y en contra de los axiomas de la ciencia que manda. Porque tú y yo sabemos que la velocidad de la luz no es límite de nada cuando se viaja en la nave del corazón. Así que, no te extrañe que hoy te llegue una carta de mañana . 3 de mayo de 2023. Me he detenido aquí, en Mimas, tan próximo a los brazos de Saturno que sobrecoge verlo invadir la noche con su exuber...

Amor analfabeto

. Desde 'allá' me lo envía. Como tal, lo transcribo: Dicen que 'quien hace la ley hace la trampa'. No es exactamente así: a veces la trampa se hace antes que la ley. Concluya quien esto lea a qué enferma contradicción podría referirse este 'presunto' poema, que a no mucho más aspira. Ya no sabes, amor, leer los días. Discípulo del tiempo, has olvidado que todo era un proyecto de la tierra al que no le bastaba con ser tierra, que su barro era un alma sin gramática y tú la voluntad de su sentido. Ya no sabes -qué tristemente estúpido te has vuelto con los años- por qué mueren los nombres y naufragan en la noche las naves de un destino. ................................................. Ya no sabes amar, amor extraño, nada grande. Amor analfabeto... ¡Amor maldito! El Caballero Inactual 7 de junio de 2010 .

A/A Caballero inactual

Me gustaría volver a hablar contigo. Aunque, más que una apetencia, es una necesidad; ya sabes, cuando el mundo elige ‘colores’ raros, echo muchísimo de menos tus pinceles sin hoy. Es un mecanismo de defensa, una comezón por redescubrir claridades al margen del tiempo. Tú eres un especialista en los matices acrónicos de la esperanza, ésos que a veces pintan paisajes que no hallarán jamás escena en nuestros ojos; paisajes que, sin embargo, inventan la ilusión suficiente para empujar hacia delante la vida que nos queda. Después de todo, vivir es dibujar un futuro que jamás ocurre, un después en el que pasan otras cosas que no tienen que ver con las que esperábamos. Pero no importa: si el alma se ejercita en presumir la maravilla, el hombre se fortalece para afrontar su imposibilidad; siempre será capaz de reconstruir aquélla. Por eso me gustaría hablar contigo, para escuchar noticias ajenas a los hechos, crónicas de alguna hazaña sin aquí y sin ahora. Porque ahora y aquí no...

Los pequeños elegidos

. Para ti, Antonio, arquetipo real de mi irreal ‘caballero inactual’, tras ese sereno “todo esto para morirse uno” que me has dicho esta mañana embozado tras una mascarilla de oxigeno. Aunque tú y yo sepamos que ese plástico era de mentira… Porque lo que a ti te va es el fieltro galante de una capa y el taller de un piropo regalado a los ángeles. . . Dios también tiene pequeños elegidos; no todos son de titular y portada. Dios también coloca modestos catalizadores entre los hombres para que este montón de pequeñas circunstancias que somos los demás aprendamos a escribir la tilde que no vemos –ni nos permite la gramática– en la vida. Son un regalo que se parece a los jardines en primavera, algo que surge de vez en cuando para poner entusiasmos en el horizonte de nuestros ojos. Un lujo de la vida que convierte en superfluo todo el tejemaneje de la historia para humanizarnos . La humanidad , moralmente hablando, precede a su discurso y su proclama; es un proyecto genético-divino que ignor...

Soleares del olvido

No son de ahora, pero me apetecía recordarlas, precisamente hoy que cumplíamos cuarenta y siete años de paralela complicidad. Hoy... ¡Vaya día para morir amigo mío! Yo creía que la inactualidad era un atributo ajeno al tiempo y la muerte... Yo creía que no podías morirte... ¡Menuda faena me has hecho! En fin, esto me pasa por tanto hablar con las palabras y tan poco con la gente. Te dejo aquí mi recuerdo -que es tuyo después de todo-: las soleares aquellas del único amor de tu vida. He vuelto por un recibo que una vez firmé en tus ojos y tú has pagado al olvido. Por eso –y por más– he vuelto a pasear por tu calle y recorrer mis desiertos. Los días tuyos no están donde debieron quedarse. Se fueron con los demás. Por decirlo que no quede; al cabo, todos sabemos lo poco que dura siempre. Son cosas del corazón: si al amor todo le sobra, también le sobra el amor. Yo he vuelto para cobrar ese recibo que a ti te dio por no conservar. Me basta una transferencia a los fondos del o...

Carta por soleares del "Caballero inactual"

. Es noticia breve la que de él hoy me llega. Sigo sin saber de dónde; “tierra de nadie” me dice, y además en verso. Pero… ¡ya le conocéis! Recojo aquí su irreal noticia para desengrasar las tenebrosidades matemáticas de mis últimas tontunas (o torturas) : Estoy en tierra de nadie: ya sabes lo que me gusta besar el aire del aire. Cascarrabias, taciturno, poeta de medio pelo inventor de plenilunios, que se cree que por arar la oscuridad se ilumina y ya no es oscuridad… Así se me van las horas, soñándome claridades entre unas cosas y otras. “Después de todo –me digo– ser cada cual cada cual es lo que debe haber sido desde siempre… ¡y que después no vengan con que morirse es lo que no puede ser!” Por lo demás, poca cosa: días que van y que vienen perseguidos por su sombra. 14 enero 2008 .

Más coplas del Caballero Inactual

. Me ha felicitado el año –tarde por cierto, debe de ser cosa de la velocidad de la luz– con literarias evocaciones de sus amoríos. Lo único que me creo es eso de que vive en ‘Nunca'… Lógico: es su ciudad de siempre. En Madrid cogí una vez un sueño de cercanías; y llegué hasta no sé dónde, que era donde tú sabías. Después de allí no hubo allá. Y volví a Madrid de nuevo respirando tu memoria para no olvidar tu sueño. Así están entre nosotros las cosas de los andenes por no dejarme llegar a la ciudad que me debes Ésa que no tuvo tiempo ni reloj para inventarse: un sueño de cercanías que se empeñó en alejarse. Y así yo, cada mañana, compro un tique sin destino. ¿A dónde, señor…? –preguntan–. A Nunca, que es donde vivo. 3 de enero de 2010 .

Los paseos de Humphrey

. ( Quede constancia de que estas debilidades métricas y profanas que se adjuntan son cosa del Caballero Inactual, que, por más severidades consejeras que se permita, no deja de ser humano, elementalmente humano, como supondría Nietzsche) . Volví de casa. Y a casa volví a volver noche y día: las manos, en los bolsillos; la chaqueta en la arcadilla del antebrazo y el brazo cabeceando, mohína… Igual que un espantapájaros, volví en mangas de camisa. …Como me fui, más o menos –un Bogart sin gabardina, con cigarro y sin sombrero–: silabeando sin prisa los adoquines amargos, los besos que anochecían. Volví de casa y a casa volví a volver noche y día, recitando las aceras que rimaban tus esquinas… Siempre sin mí, cuesta abajo. Siempre por ti, rampa arriba. 17 noviembre 2009

Recordando a Gutierre de Cetina

  Me lo dictó el Caballero Inactual allá por 2010. Lamentaba, como solía, su desubicación temporal; lo que, naturalmente, era lo mismo que no estar de acuerdo en casi nada con lo que al vivir hogaño se ha de estar. Según fue aumentando la vulgar ordinariez que le rodeaba, se sintió cada vez más incapaz de coexistir junto a ella. Y se murió de un trastorno degenerativo de la esperanza… en el tiempo, por supuesto. Léase, pues, este soneto por la elegancia de su atemporal recuerdo y la inelegancia de nuestra sucia vulgaridad. ¿por qué, si me miráis, miráis airados?   Gutierre de Cetina No se lleva, lo sé. Diría, incluso, que sin querer disgustas, que molestas; que te presumen tonto, necio, iluso; un patán trasnochado, un aguafiestas. Pero aún somos verdad. Somos y amamos de una forma irreal que nadie entiende. Estamos –por estar donde no estamos–  sin hoy, ayer, mañana siempre aquende, siempre aquí sin ahora... No se lleva este amor –ya lo sé–, sino ...

Evocando a Gutierre de Cetina

. Como yo no tengo tiempo, hoy escribe el caballero ; absolutamente inactual , naturalmente. …¿por qué si me miráis, miráis airados? No se lleva, lo sé. Diría, incluso, que sin querer disgustas, que molestas; que te presumen tonto, necio, iluso; un patán trasnochado, un aguafiestas. Pero aún somos verdad. Somos y amamos de una forma irreal que nadie entiende. Estamos –por estar donde no estamos– sin hoy, ayer, mañana; siempre aquende, siempre aquí, sin ahora... No se lleva este amor –ya lo sé–, sino otra cosa; no este afán de agrandar el alma nueva si te rozan los ojos de una diosa. Porque a algunos nos basta una mirada. Sólo eso, ya ves… Aunque sea airada. 9 septiembre 2010 .

Bye, bye... Earth!

. We have made remarkable progress in the last hundred years. But if we want to continue beyond the next hundred years, our future is in space. Stephen Hawking Ya lo hizo el caballero . Por razones distintas (o no tanto), pero lo hizo. Claro que a él le ocurre lo que a mí, que hace equipajes para el alma y se larga con ella a cualquier otro tiempo. Por algo es inactual . No es lo común en estos días de tanto andén y tanto aeropuerto; con tanta mochila y tanta maleta; sobre tanta playa y ante tanto horizonte… Eso es irse a otro paisaje, eso es ser eventualmente inespacial. Tampoco es de lo que habla Hawking , ese gurú de las ciencias limpias (llamo limpias a las ciencias que se atreven con el tiempo, tanto que lo que nos dicen suena a ciencia-ficción; las otras, las de corto vuelo, no lo son porque se ensucian con la recalcitrante marranada de los hechos). Él propone un modelo de voluntad nuevo para planificar otro tipo de viaje. Como si dijera: muchachos, ya está bien de tonterí...