. . Mi querido amigo, Ni siquiera sé si estás, si aún estás, pero esta pequeña ignorancia no importa mucho. Que sea o no posible que una carta llegue a reventar el tiempo es algo intrascendente. Lo que importa es que sepas que me acuerdo. De vosotros, de ti, de tantas horas heridas al amor de tanta vida. De tanta fantasía inventándonos el mundo. De tanta seriedad para juzgarlo; para meternos con él y con los hombres, con ese “gran demás” que son todos los hombres… Lo que importa es que sepas –estando o sin estar– que te sigo suponiendo en otro ahora. Y estas cosas llegan siempre; de una forma o de otra; a pesar de las ecuaciones y en contra de los axiomas de la ciencia que manda. Porque tú y yo sabemos que la velocidad de la luz no es límite de nada cuando se viaja en la nave del corazón. Así que, no te extrañe que hoy te llegue una carta de mañana . 3 de mayo de 2023. Me he detenido aquí, en Mimas, tan próximo a los brazos de Saturno que sobrecoge verlo invadir la noche con su exuber...