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Los pequeños elegidos

. Para ti, Antonio, arquetipo real de mi irreal ‘caballero inactual’, tras ese sereno “todo esto para morirse uno” que me has dicho esta mañana embozado tras una mascarilla de oxigeno. Aunque tú y yo sepamos que ese plástico era de mentira… Porque lo que a ti te va es el fieltro galante de una capa y el taller de un piropo regalado a los ángeles. . . Dios también tiene pequeños elegidos; no todos son de titular y portada. Dios también coloca modestos catalizadores entre los hombres para que este montón de pequeñas circunstancias que somos los demás aprendamos a escribir la tilde que no vemos –ni nos permite la gramática– en la vida. Son un regalo que se parece a los jardines en primavera, algo que surge de vez en cuando para poner entusiasmos en el horizonte de nuestros ojos. Un lujo de la vida que convierte en superfluo todo el tejemaneje de la historia para humanizarnos . La humanidad , moralmente hablando, precede a su discurso y su proclama; es un proyecto genético-divino que ignor...

Encuentro

. ................. A mi madre En la esquina del mundo; donde dobla la vida la humilde caminata de sus años; al pie de ese reloj que dejó el tiempo en manos de los otros, los demás, los que aún pensábamos las páginas en blanco de otros días. En el último axioma sin teorema que dio la eternidad a tu palabra. Donde callas rodeada de silencios... Mañana, allí, mañana hablaremos tú y yo como otras veces, como otras tantas y lejanas veces, que me dejé de niño en tu mirada. 26 de marzo de 2010 (hoy habrías cumplido noventa y tres años)

La red

. . No importa el aire libre, el cielo abierto, la asfixia de la luz, el zarco limes de esta indefensa soledad vencida. No importa el muro que rodea el reino amable del silencio de la noche. Es la quilla de un dios la que me arrastra más lejos cada vez, más implacable –morir la oscuridad y alzarse el día sin que ocurra un después de tanto ahora–. Es tan bella la red de haber amado, que no importa la muerte que me arrojas, ni la asfixia en la luz, ni el cielo abierto, ni el limes que se aleja, ni tu barca… ¡Ni la tierra y su nada prometida! 12 febrero 2010 .

La almoneda

. . Apareció pulida de verdad en otro enero que no era de este exilio de penumbras. Regateó el precio de mis noches y me compró el silencio. No me dijo su nombre ni por qué visitaba ese viejo almacén que era mi vida. Me pagó tres monedas, y se fue sonriendo. Y aquí están, en mi mano, el amor, la verdad… y su olvido. 26 enero 2010 .

Morir sin muerte

. La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no.  Epicuro de Samos. …morir sin muerte es casi una osadía  que no puede invocarse así nomás  por eso yo prefiero ser discreto  vivir sin vida es menos pretencioso.   Mario Benedetti. Amanecer un día y no encontrar el mundo: la casa, su jardín, aquellos parques, los amables rincones de un común entusiasmo, la calle envenenada de una antigua tristeza, la asfixia en los relojes, su fatiga… Amanecer y ver el horizonte sólo del silencio, el beso eliminado de los labios, el cruel desbordamiento de la muerte... O amanecer el mundo y no encontrarte; y no verte en  la casa..., ni cruzando el jardín ni paseando en los parques; ni saber de tus labios y sus horas en el beso, la vida, la palabra… Amanecer sin mundo… Amanecer sin ti… Qué importa. Para morir sin muerte me basta con vivir junto a tu ausencia. 16 enero 2010 .

Omnisciencia

. . La encontró en una red aleteando, y le concedió el aire. Lo descubrió atrapado por un cepo, y le permitió el bosque. Le conmovió pensar en sus preguntas, y para él forjó el tiempo y los nombres del mundo. En el octavo día, el lobo discutió con la paloma, el hombre con el lobo y con el tiempo, los nombres con el mundo y su esperanza… Y sucedió la Historia. Pero ya lo sabía... ¡Dar el tiempo era obrar un desencanto! 9 enero 2010 .

Necesariamente humano

. Flor que desdeña el avance del tiempo... Antonio Serrano Cueto . Nos guste o no, el misterio es nuestra auténtica columna vertebral, el principio de nuestra verticalidad arrogante. Ni australopitecos ni pitecántropos, el eslabón perdido de la especie fue un "chimpancé" que se decidió al misterio. Y le pasó eso porque se dio cuenta de que su mundo de lianas, plátanos y funambulismo arbóreo ya no tenía ningún interés. Era una aburrida y repetida vulgaridad. Lo suyo fue una verdadera hazaña: gracias a él, se puso un punto y aparte en la narración de los bosques y comenzó un párrafo nuevo. Luego, claro, vino el después . Porque el misterio primero se admira y luego se curiosea. Más tarde se intenta explicar; e incluso, a veces, se consigue. La vanidad de estos modestos logros (el misterio es muchísimo más interesante que todas las explicaciones de que nos creemos capaces) y esa oscura inclinación a vegetar muellemente entre lianas ( …como a nuestro parecer / cualquier tiempo pa...

Más coplas del Caballero Inactual

. Me ha felicitado el año –tarde por cierto, debe de ser cosa de la velocidad de la luz– con literarias evocaciones de sus amoríos. Lo único que me creo es eso de que vive en ‘Nunca'… Lógico: es su ciudad de siempre. En Madrid cogí una vez un sueño de cercanías; y llegué hasta no sé dónde, que era donde tú sabías. Después de allí no hubo allá. Y volví a Madrid de nuevo respirando tu memoria para no olvidar tu sueño. Así están entre nosotros las cosas de los andenes por no dejarme llegar a la ciudad que me debes Ésa que no tuvo tiempo ni reloj para inventarse: un sueño de cercanías que se empeñó en alejarse. Y así yo, cada mañana, compro un tique sin destino. ¿A dónde, señor…? –preguntan–. A Nunca, que es donde vivo. 3 de enero de 2010 .

La noche más hermosa

. Lo escribí y dejé colgado de un “atardecer”, tal día como hoy, hace dos años. Lo recupero por capricho y coincidencia; a mí es que la noche del 2 de enero me sigue gustando mucho. Modifico, por lógica, la hora y el año del último párrafo y me permito la compañía de Chopin en manos de ese jovencísimo maestro que es Yundi Li. . No se oyen gritos, ni frenazos, ni alaridos, ni petardos, ni arcadas, ni sirenas, ni bramidos… No se ven montones de humanidad ni comas etílicos; ni hordas asfixiadas en vinos espumosos; ni envases ni papeles ni suciedad por las aceras, ni borrachos orinando al amor de una farola… No se huelen perfumes espesos hasta el vómito, ni alientos de tabaco mezclados con carmín y eructo de champán. No se roza el sudor de un abrazo artificial, ni se engulle el vigésimo polvorón para empapar la inundación obligatoria… No pasa nada, no se oye nada, no se ve nada... Si acaso alguna estrella entre la bruma alta, si acaso el ladrido solitario de un perro en la lejanía. Es la n...

Un mundo raro

. Hoy debería recordar muchas cosas, pero no tengo ganas; y no las tengo precisamente porque las recuerdo. De pasar revista a los años ya se encargan quienes los “inventan”; porque los años se han convertido últimamente en una patética invención. Nunca como ahora ha habido tanta información al alcance de cualquiera; y nunca como ahora, tanta mentira, tanta falsedad, tanta desfachatez, tanta perversión, tanta estupidez coronando la monocefalia del mundo. Puro cuento, vamos, donde las únicas verdades vienen emparedadas entre el dolor y la muerte. No nos engañemos, lo demás es un sutil argumento de lindezas para enmascarar los verbos de la basura. No tengo ganas de recordar nada porque el dolor de cabeza es mucho peor si además duele la memoria. Me crispan los exámenes de conciencia y los propósitos de intenciones cuando se ha perdido el valor de llamar pan al pan y vino al vino; es decir, bien al bien y verdad a lo que puede serlo. Me enerva la voluntad vicaria, la moral ancilar del pode...

Gracias, don Diego

. . Dicen que es un cuadro familiar, que él mismo se pintó de rodillas, en calidad de Gaspar, y que el niño en realidad era una niña, Francisca, su propia hija. Probablemente. De lo que estoy seguro es de que esa carita es la más tierna, más veraz, más divinamente humana que yo he visto en un cuadro sobre las rodillas de María. Es más, estoy convencido de que Dios la dejó pasar por el mundo –qué picarona y tenue sonrisa, qué mirada tan humanamente encendida– para que Velázquez advirtiera Su Misterio, para que no se nos olvidara a nosotros y –por qué no– para que este vulgar imaginaria hoy pudiera desearos una feliz Navidad. .

El esclavo

. Me has hecho libre –y yo no lo quería–. Me has dado una ciudad sin ti, unas calles que no cruzo por ti, unos rincones que no esperan de ti ningún prodigio. Me has regalado un reino sin hazaña, una tierra sembrada en el olvido, un arado sin haza ni verano. Y me has dicho: sé libre... Pero nunca te pedí yo la propiedad del alma... ni la empresa de ser cuando muriera la sierva soledad de su esperanza. 21 diciembre 2009

El bien, la verdad y los relativismos

. Dice Aristóteles que puede uno conducirse mal de mil maneras diferentes; porque el mal pertenece a lo infinito ; de lo cual concluye que es más fácil hacer el mal que lo contrario. Es cosa que hoy todos sabemos aunque fácilmente olvidamos. Sobre todo por su correlato inevitable: lo más difícil exige mucho más esfuerzo. Y el bien, que según el mismo pertenece a lo finito , es alcanzable de una manera única, lo que convierte su empresa en algo bastante peliagudo. Los tiempos modernos –los de Chaplin incluidos– padecen la enfermedad congénita de la facilidad ; de la dificultad sólo nos ha quedado su exhibición lúdica, deportiva y, cómo no, millonaria . Lo plausible se ha reducido a lo accesorio, mientras que la pretensión de lo fundamental se ha convertido en mojigatería de gente sospechosamente tendenciosa. Para este fin se ha divinizado el depende ; un depende que se justifica con inexplicables respaldos culturales, con masivos aplausos a la pluralidad y con progresistas proclamas de ...

Fantasía al cabo

. Todo amor es fantasía; él inventa el año, el día, la hora y su melodía; inventa el amante y, más, la amada... Antonio Machado En Coslada, Madrid. ................................. Hoy hace frío. Los lirios del jardín se han arruinado –recuerda aquel error encaprichado que bordaba noviembre en su atavío–. Fuera se muere un sueño que era mío; no tuyo ni de nadie. Un parque helado, un parterre de escarchas rodeado, un farol, un solar semivacío… Sólo unas cuantas hojas tardimuertas recitan sus monólogos finales. Y otoño, que olvidó cerrar sus puertas. Y el invierno estrenando sus portales. Y tú y yo, que no estamos ni estuvimos, ni estaremos jamás…. Ni nunca fuimos. 14 diciembre 2009, pidiendo perdón a San Juan –de la Cruz, claro– .

La geometría y la historia

. . Si uno examina la historia del hombre desde cierta distancia –desde Andrómeda, por ejemplo– tiene la triste impresión de un infantil desencanto, de un despropósito deslucido y desolador. Sobre todo si uno se atrevió a pensarla como cónica seductora, como hipérbola que anduvo, in illo tempore , infinitamente próxima a su desconcierto para después alzarse hasta frisar, infinitamente, la rectitud de su sentido. Pero la historia es una recta zigzagueante, una línea cabreada en el papel del tiempo, un trazo aleatorio entre los ejes cartesianos que ora se acerca, ora se distancia sin razón que dé razón de su errático discurso. El cielo, sin embargo, está lleno de cónicas prodigiosas: las órbitas de Kepler, la horma de las galaxias, el curso enloquecido de los cometas que jamás regresan… Por eso me gusta la noche, porque sabe dictar lecciones hermosas y teoremas creíbles. Frente a esto, la Historia sólo habla de geometrías absurdas, sólo concibe despropósitos, sólo argumenta embusteros si...

La hoja que se quiso eternidad y se cruzó en una foto

. . Un azar detenido en una lente. Una hoja en la cruz del objetivo de una cámara oscura. Un adjetivo cayendo de la vida, lentamente… Son cosas del otoño. Un accidente que sucede a un castaño disyuntivo entre el ser y el no ser, Hamlet cautivo deshojando un quehacer indiferente. Si sólo fuera eso, si esa hoja sólo fuera un caer de primavera que ya no tiene mayo ni proclama, si no fuera la muerte lo que arroja al azar tanto olvido… ¡Si no fuera la nada lo que prende un fotograma! 7 diciembre 2009 .

Poco más

. Sólo queda decir algunas cosas, saldar alguna que otra servidumbre que me quede pendiente –¡esa costumbre de adquirir bajo crédito las rosas!–. Y empaquetar las noches más lujosas que decidió el amor, la certidumbre del beso que se nace pesadumbre al alba del olvido de sus diosas. Y poco más. Dejarme de faenas, de quehaceres, al yugo de mi noria de año en año, tras unas y los otros. Sólo queda embalar mis cuatro penas, retenerme algo más en su memoria… y soñar que he vivido entre vosotros. "Al atardecer", 15 de octubre de 2007 .

Una mirada imposible

. Este sueño yo creo que lo hemos tenido todos desde 1659, que es cuando Huygens identificó como anillos esa cosa rara que acompañaba a Saturno y que tantos quebraderos de cabeza dio a Galileo. Un sueño infantil que, científicamente, no es viable pero que alumbra fantasías celestes prodigiosas. Algo así como un halo de santidad en la noche para mimar el descanso de los hombres. No somos depredadores, somos espectadores. La vida nos dotó de admiración y ternura para aplaudir cada día el espectáculo ordenado de la creación; más incluso, para inventarlo al otro lado de la realidad. Me lo envió mi hija Leonor en un correo; y me pareció de amable compostura; más de ella es, por tanto, que mío. Una ventana para asomarse a un viejo sueño infantil… Un catalejo para la fantasía desnortada… Una palmada en el alma para que nunca deje de inventar lo no posible… En esta imaginaria de hoy, una nana virtual para niños que ya han envejecido. .

El gato de Schrödinger

. . Me lo he encontrado por azar en un rincón del disco-duro. Sé que lo colgué de un “atardecer” hace dos años, pero he sentido la curiosidad de destapar nuevamente su “caja”. También sé que, más que un poema, podría considerarse un “entretenimiento” para físicos; y aunque no creo que los físicos se acerquen a estas páginas, me ha apetecido recordarlo, luego de retocar algunos silencios. Tiene la culpa el gato aquel de Schrödinger. Yo no estaría ahora muerto y vivo de ti si ese maldito gato hubiera no existido jamás. Recorrería las calles decadentes de mis años con la sabia paciencia de quien nada más que el olvido y el silencio espera. Vería amanecer algunas veces; las más, atardecer –cuestión de lógica–, sentado en algún parque bajo acacias que no me arrancarían de esta crónica. Yo no estaría ahora enajenado en un estado cuántico, difuso, entre Hamlet y Hyde, siendo y des-siendo, suponiendo no ser el que se advierte envejecer si mira los espejos. Viviría entre cosas convincentes y s...

A destiempo

. . Ayer, domingo 22 de noviembre, parecía -o aparecía- otoño en El Retiro. Ha perdido otoño el tiempo, vanidoso de ayeres soleados y negándose a sí mismo. Pasa mucho últimamente: casi nada acomoda su hacer a su momento. La tarde ya no es tarde, ya es temprana; la noche se convence de que es día; el niño de que es joven y el viejo de lo mismo; la idiotez de que siempre fue postergada inteligencia… Y otoño, claro está, perdiendo el tiempo; mirando al infinito de su ausencia, bobalicón y necio, enajenado, clamando por salir en las portadas de la extravagancia. Porque de eso se trata a fin de cuentas, de ser extravagante, de ser lo no debido, de gozar de unos pocos renglones en los mentideros de esta villa que es el mundo. Lo impropio, lo inadecuado, lo impresentable, lo inicuo, lo irracional, lo increíble, lo indecente, lo injusto, lo indecoroso… ¡Qué más da!: todo lo “in-“ está de moda. Otoño no iba ser menos. Y ahora, que empieza a ser lo que debía, ya casi no tiene tiempo. .